Sea por las radiaciones emitidas por el solsticio de invierno, o por el adelanto de la ingesta etílica propia de las celebraciones de fin de año, lo cierto es que estos días están resultando la mar de entretenidos en todos los frentes informativos. Breve resumen de la situación:

Cuba. Fidel Castro manifiesta que "no piensa aferrarse al poder". Lo cual viene a demostrar, una vez más, que es un gran demócrata. Sólo lleva gobernando desde 1959 y ya se muestra dispuesto a abandonar. Ahora encuentra explicación que el régimen de Castro sea uno de los principales interlocutores de la política exterior de Moratinos en Latinoamérica.

Algún lugar de la Mancha. Un señor importante del Ministerio de Agricultura dice que si determinados alimentos están muy caros, celebremos la Navidad en torno a un conejo. Parece que la totalidad del colectivo sindical de pavos, langostas y percebes amenaza movilizaciones contra lo que consideran una discriminación intolerable que cuestiona sus puestos de trabajo.

Tertulia nocturna de emisora crítica con el gobierno, ese mismo día. Una señora que parecía cercana al PP se mostró muy crítica con el señor de Agricultura y añadió que en España no se come conejo porque aún hay mucha gente de posguerra que tuvo que ingerir grandes dosis de gato. Con apoyos así en las ondas, es probable que Zapatero gobierne hasta 2028. Con tertulias como la antedicha, empiezo a entender la adicción a la telebasura.

Foro de Economía del PSOE. El Ministro Solbes dice que los españoles no conocemos el verdadero valor de un euro. Y es cierto. La mayoría lo que sabe es el valor de mil euros, que es su salario mensual, con el que, por cierto, a causa de la subida imparable de los precios durante su mandato apenas pueden llegar a fin de mes. Algún día alguien nos explicará cómo se calcula la inflación si el gobierno la fija en un 4% y todos los alimentos básicos lo hacen por encima del 10%, la vivienda ha duplicado su valor en pocos años y la gasolina galopa hacia arriba a ritmo vertiginoso.

Congreso de los Diputados. El PSOE presenta a bombo y platillo su canon digital. Todos los ciudadanos tendremos que pagar un impuesto al comprar un aparatito electrónico reproductor de sonido, que irá destinado a los artistas como compensación de las copias privadas que podamos hacer de sus creaciones. Alucina vecina. De una tajada, los socialistas cumplen dos de sus sueños: seguir haciéndose fotos con sus amiguitos pancarteros del cine y la canción y, sobre todo, poder crear otro impuesto. El encargado de la sección textil de Ferraz estudia aplicarlo también al mundo de la ropa: "hay que acabar con los préstamos ilegales de pantalones y partes de arriba entre hermanas" ha manifestado.

Italia. Un juzgado revoca la decisión de un registro civil de admitir que a un chavalín le pongan Viernes de nombre. El juzgado dice que la gente piensa inmediatamente en el personaje de Defoe y eso es intolerable. El padre de Viernes no entiende la discriminación hacia ese día de la semana y se niega a ponerle Domingo.

Valencia. Un entrenador holandés coge las riendas del equipo de fútbol, lo hunde en la clasificación, lo deja fuera de Europa, es incapaz de que sus hombres le hagan un gol al arco iris y, en lugar de dimitir, le da la papeleta a tres jugadores que llevan diez años rindiendo a satisfacción para el equipo. Del Barcelona tenía que ser.

Francia. Sarkozy sigue dando lecciones. Lejos de llorar por la huida de Cecilia, el tío se ha ligado nada menos que a la cantante Carla Bruni. Un buen amigo amenaza con hacerse francés si vuelve a ganar ZP. Es un exagerado.