La determinación del presidente Sarkozy en su lucha contra ETA es determinante y ha sido escenificada en la cumbre Europa-África con la creación de un equipo conjunto de investigación de Francia y España. La comisión del asesinato de los dos guardias civiles en territorio francés ha acelerado los mecanismos de desarticulación de la organización terrorista en Francia.

Hay algunos datos relevantes de lo que puede significar este escenario amplificado de entendimiento de los mecanismos de la lucha antiterrorista de los dos países. Desde el final de la tregua, la detención continua de terroristas conforme cruzaban la frontera francesa permite confirmar que el país vecino sigue siendo el único refugio que cuenta ETA para sus dirigentes y de allí parten para España esporádicamente con el objeto de internar organizar comandos y planificar atentados.

La detención hace unos días de Gorka Lupíañez en Berriz (Vizcaya) cuando caminaba por el arcén de la carretera con una mochila al levantar sospechas de un control de las fuerzas especiales de la Guardia Civil es otro dato significativo de la precariedad de los terroristas.

El etarra había sido enviado a Vizcaya para tratar de crear un comando terrorista y fue detenido en uno de sus primeros desplazamientos, caminando, portando una mochila con armas y explosivos.

Estamos asistiendo a un cambio cualitativo fundamental en la lucha contra el terrorismo. Las fuerzas de seguridad disponen de información procedente del interior de la banda. Los mecanismos de cooperación con Francia se refuerzan y la desmoralización cunde en las cárceles y en los núcleos de apoyo de ETA en el País Vasco. El complemento de la imagen profundamente irritada del presidente de Francia por los crímenes cometidos en su territorio es la del etarra Gorka Lupíañez caminando sólo por una carretera en busca de su detención. La soledad de ETA es nuestra mejor esperanza.