La pista de los etarras se perdió el sábado a primera hora de la tarde, cerca de Burdeos, donde soltaron a una mujer a la que habían secuestrado para robarle su coche, un Peugeot 307, cerca de Mont-de-Marsan.

La mujer, ante la que sus secuestradores se identificaron como miembros de ETA, pudo describirlos. Pero por ahora ni éste ni otros testimonios, así como los elementos genéticos recogidos, han permitido identificar a los etarras, cuyas edades pueden oscilar entre los 30 y 35 años.

Se trata de diversos indicios genéticos recogidos en varios lugares y que, especialmente en el caso de las huellas, tardan unos días en dar resultados, explicaron las fuentes.