Qué ocurrencia la de Mariano Rajoy al meterse en la boca del lobo de la emisora episcopal al día siguiente de su reunión con Zapatero. Como ha recordado otra emisora, se marcha a dar sus explicaciones a donde le llaman Maricomplejines, que ya es llamar al presidente de un partido y, para colmo, correligionario de quienes de tal manera le faltan al respeto. Pues así, creo yo, no tuvo más remedio que hacer una presentación light de sus compromisos del día anterior con el presidente, pues, en caso contrario, a lo mejor se lo comen allí mismo ante los micrófonos. Rajoy tiene que liberarse de esas cosas, además de liberarse de las insoportables presiones de los ultras de su propio partido. Del propio Zaplana, que no ha tenido otra ocurrencia que decir que el actual Pacto Antiterrorista está muy bien como está y que el que quiera adherirse que lo haga. Hay que estar en otro planeta para pensar que el PNV o CiU podrían adherirse. Yo no doy por oído el mensaje de Rajoy en la COPE, según el cual en la campaña de las generales hablará del Estatut catalán, de la Ley de la Memoria Histórica y de la política antiterrorista. Esto último iría en flagrante contradicción con lo acordado con Zapatero y con el artículo primero de su adorado Pacto, que prohíbe la utilización del terrorismo en la lucha política y electoral. Así que vamos a ver en qué quedamos. La clave es un nuevo pacto en el que estén todos y con el que todos coincidan. Pero la alusión al Estatut es muy desgraciada, en plena operación del PP para recuperar la amistad con los nacionalistas, de cara a las generales. ¿Cómo iba a esperar el apoyo de CiU tras descalificar de nuevo el Estatuto catalán, que es la firme base de la política de CiU y de la institucionalidad catalana? A ver si somos un poquito más prudentes, hábiles y coherentes.