Más allá de la importancia para la lucha contra ETA, la reunión que mantuvieron ayer en La Moncloa el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, tuvo también sus puntos anecdóticos. "ETA es una gran nación", aseguró en rueda prensa Rajoy cuando trataba de convencer a las organización terrorista armada de que no tiene futuro y los españoles acabarán derrotándola. "España, perdón, es una gran nación", tuvo que rectificar inmediatamente. Pero, la primera anécdota se había producido antes. Cuando el presidente del Partido Popular (PP) se bajó de su coche en la puerta de La Moncloa comprobó que al menos coincide en algo con Zapatero: su gusto en lo que a corbatas se refiere. Los dos llevaban ayer corbatas muy similares: fondo rojo y motivos blancos. En la distancia, parecían incluso prácticamente iguales. Por su parte, Zapatero salió a recibirlo a la puerta pero no bajó las escalerillas -un gesto frecuente en visitas de su agrado-, sino que para estrecharle la mano esperó a que el líder de la oposición llegase a su lado.