El Gobierno considera que la reunión de ayer entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy supone "un primer paso importante" para recuperar la confianza y la unidad contra ETA, sin exigir "adhesiones inquebrantables", y ofrece una vía de diálogo permanente y directo al líder de la oposición.

Ese fue el resumen que realizó la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, en la rueda de prensa que ofreció en el Palacio de la Moncloa al término de la reunión de hora y media que mantuvieron allí Zapatero y Rajoy. De la Vega, que calificó la entrevista de "muy positiva", explicó que el jefe del Ejecutivo trasladó a Rajoy su intención de reforzar el Estado de derecho, la acción policial, la acción judicial y la cooperación internacional, pero le advirtió de que la unidad de las fuerzas políticas resulta imprescindible.

Por ello, la prioridad será "establecer un clima que permita recuperar la confianza perdida" para que se puedan asentar "las líneas básicas de la política antiterrorista", añadió.

Pacto Antiterrorista

En la reunión, insistió, no se habló del Pacto Antiterrorista ni de la posibilidad de diseñar otro pacto, sino que se apostó por "una metodología de trabajo para este momento político". El objetivo de las tres líneas de diálogo propuestas, apuntó De la Vega, es que "todas las fuerzas políticas puedan sentirse representadas". "No se trata tanto de mostrar adhesiones inquebrantables como de avanzar todos juntos para acabar con la violencia, buscando un espacio de mínimos entre todos", insistió la vicepresidenta, convencida de que "ETA tiene que saber que todos, absolutamente todos, estamos en contra de ella".

En opinión de De la Vega, el encuentro estuvo marcado por la "buena voluntad y la buena disposición para recuperar la unidad democrática contra el terrorismo". "No hay que dar ocasión a los terroristas para que puedan aprovechar la discrepancia de los demócratas", recalcó la vicepresidenta.