Cuarenta y un años tuvieron que esperar los españoles para acudir de nuevo a las urnas en unas elecciones generales desde que lo hicieran el 16 de febrero de 1936. Será el viernes cuando se cumpla el 30 aniversario de una jornada, la del 15 de junio de 1977, que supuso un paso decisivo en el entonces incipiente camino hacia la democracia y que sembró de promesas los actos del aluvión de partidos que se inscribieron en el registro correspondiente con la esperanza de entrar en el Parlamento.

El entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, quien había relevado en ese cargo a Carlos Arias Navarro en julio del año anterior, convocó los comicios sólo una semana después del ´sábado rojo´ en que decidió la legalización del PCE, una medida considerada clave en el avance democráticos pero que, en aquel momento, provocó posiciones enfrentadas e, incluso, la dimisión de algún ministro. Ante la convocatoria de elecciones, miles de candidatos conformaron las listas de la sucesión de partidos que aspiraban a ocupar los 350 escaños en juego en el Congreso y los 207 en el Senado, Cámara que contó tras esos comicios con 41 senadores designados por el Rey.

Pero de todos esos partidos, apenas una docena lograron su objetivo y, de todos ellos, la recién inventada Unión de Centro Democrático (UCD), con Suárez a la cabeza, logró imponerse con 165 escaños en el Congreso y 106 en el Senado. Triunfo que bendijo la precipitada formación de un partido en el que la composición de las candidaturas había quitado muchas horas de sueño a sus integrantes por los intereses particulares de cada una de las ´familias´ políticas que en él confluyeron. Si esos intereses y las discrepancias internas latentes desde el principio fueron los que provocaron años más tarde la descomposición de UCD, este partido logró en junio de 1977 la confianza mayoritaria bajo el liderazgo de un Suárez que anunció su candidatura a la Presidencia del Gobierno casi al límite del plazo que tenía para ello.

Hoy resultaría incomprensible que alguien con muchas posibilidades de ser elegido en las urnas jefe del Ejecutivo no se recorriera España de mitin en mitin, pero, en esa ocasión, Suárez no hizo campaña, aunque sí aprovechó su intervención en la única televisión que existía entonces para desgranar sus ya históricos siete "puedo prometer y prometo". Quien sí hizo un periplo por el país durante los 21 días que duró entonces la campaña fue Felipe González, el líder de un partido totalmente renovado que, con 118 escaños, dio el primer paso para su triunfo de 1982. En esa victoria, el PSOE ya había sumado al PSP de Enrique Tierno Galván, que en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura acudió en una candidatura distinta y consiguió seis escaños. Si bien en 1977 los resultados superaron con creces las expectativas de los socialistas, las del PCE se quedaron lejos de los veinte escaños que finalmente obtuvo, entre ellos los de Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri.

Recuento

Pero los dirigentes de los partidos que compitieron en esa jornada no pudieron ser conscientes durante la misma noche electoral de la fuerza conseguida en el Parlamento porque, aún lejanos los tiempos de un rápido recuento de los votos, hubo que esperar al día siguiente para que el ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, diera resultados aún provisionales.