No suele haber nada tan conflictivo en España como la aceptación de los himnos y las banderas. La idea de dotar al himno nacional de la letra de la que oficialmente carece va a crear polémica y se convertirá en nuevo cauce de discrepancias políticas. Y ello no será nuevo porque ocurre desde 1770, en tiempos de Carlos III.

España ha tenido varios himnos oficiales y varias letras también bendecidas, pero la de la llamada Marcha Real, Marcha de Granaderos y e Himno Nacional nunca ha tenido éxito. Tampoco lo tuvo en varias épocas históricas la oficialidad del himno porque cambió de acuerdo con las circunstancias políticas del momento.

Los alumnos de las escuelas españolas de la posguerra, y generaciones posteriores, cantábamos obligatoriamente canciones patrióticas y el himno nacional con letra de José María Pemán. Los versos del poeta y escritor andaluz fueron adoptados después de la Guerra Civil. El franquismo impuso el patriotismo a machamartillo y antes de entrar y de salir de clase entonábamos lo "De Isabel y Fernando el espíritu impera/, moriremos besando/ la sagrada bandera". Con letra de Enrique Llovet había que interpretar el "Montañas nevadas/, banderas al viento", "Yo tenía un camarada" y otras excelencias musicopatrióticas.

El himno nacional cuyo autor parece desconocido a pesar de que hay quienes se lo adjudican a Federico el Grande de Prusia. Hace veinticinco años se hallaron en Venecia documentos que podrían justificar el envío a España del citado Federico el Grande. Pero fue en 1770 cuando Carlos III declaró "Marcha de Honor" a la Marcha de Granaderos y ello lo convirtió en el himno de las grandes solemnidades.

Ya en el siglo XIX con música de Fernando Sors, músico que acabó en el exilio, fue creado un himno que no tuvo feliz acogida. Sors fue también autor de grandes obras para la guitarra y uno de sus estudios, el titulado En si menor, fue la música que durante años abría las ediciones del telediario de la Primera.

Hay en la historia varios intentos de crear el himno nacional y la primera vez que existe gran acuerdo es con el Himno de Riego que hasta lo celebró el detestable Fernando VII desde el balcón del Palacio Real. El general Juan Prim y Prats, tras el derrocamiento de Isabel II, convocó concurso que se declaró desierto y se optó por seguir con La Marcha de Granaderos.

El 21 de abril de 1931, pocos días después de que España se acostara monárquica y se levantara republicana, en el Ateneo de Madrid que presidía Manuel Azaña, posteriormente presidente de la II República, con la cantante Laura Nieto y La Banda de Alabarderos, se interpretó el himno creado por el poeta Antonio Machado y el músico alicantino Óscar Esplá. Machado murió en Colliure y Esplá tuvo serios problemas y discriminaciones tras la contienda.

Tampoco cuajó la idea de Machado y Esplá y se volvió a recuperar el Himno de Riego cuya autoría también se adjudica a diversos padres entre los que figura el músico militar de Ontinyent, José Melchor Gomis, aunque parece ser que éste fue autor del arreglo para bandas. Si fue el creador de varias óperas y una de ellas llevó el nombre de Riego y se representó en Madrid en 1820.

Acabada la Guerra Civil se recuperó la Marcha de Granaderos y se pidió a Pemán que escribiera la letra. Para las mismas notas ya había versificado Ventura de la Vega, poeta, dramaturgo, nacido en Buenos Aires, y autor de libretos de zarzuela, "Venid españoles/ al grito acudid/ Dios salve a la Reina,/Dios salve al país".

Eduardo Marquina, autor teatral de En Flandes se ha puesto el sol, Las hijas del Cid, Doña María la Brava y El rey trovador, nació en Barcelona y murió en Nueva York, en 1946, cuando ejercía plaza de diplomático. En tiempos de Alfonso XIII escribió la letra del himno que decía: "Gloria, gloria, corona la Patria/ soberana luz/ que es oro en tu Pendón./ Vida, vida, futuro de la Patria,/ que en tus ojos es/ abierto corazón. /Púrpura y oro; bandera inmortal; en tus colores, juntas carne y alma están. /Púrpura y oro; querer y lograr;/ Tú eres, bandera, el signo del humano afán./Gloria, gloria, corona de la Patria,/ soberana luz/ que es oro tu Pendón. /Púrpura y oro; bandera inmortal; en tus colores, juntas, carne y alma van".

El más obligatorio

La letra que con sangre entra fue, en muchos lugares, la de Pemán, aunque en las cárceles el himno más obligatorio y por el que se podía morir en el patio si no se cantaba, como ocurrió en algún centro, el de Castelló sin ir más lejos, era el de Falange. Pemán, que alternó la camisa azul con el consejo de don Juan de Borbón y el éxito teatral de El divino impaciente, escribió la letra que canta el seleccionador nacional de fútbol, Luis Aragonés en los partidos intencionales porque es la letra que aprendió de pequeño y no conoce otra. Es el único que no canta el "la, la, la" con que los aficionados siguen las notas del himno.

"Viva España, alzad los brazos/ hijos del pueblo español/ que vuelve a resurgir. /Gloria a la Patria que supo seguir/ sobre el azul del mar, el caminar del sol./¡Triunfa España! Los yunques y las ruedas/ marchen al compás/ del himno de la fe./ Juntos con ellos cantemos de pie/ la vida nueva y fuerte del trabajo en paz./(bis). Al final se repite también la primera estrofa.

El Himno de Riego tiene más estrofas y suma treinta y seis versos. Comienza así: "Serenos y alegres/ valientes y osados/ cantemos soldados/ el himno a la lid./de nuestros acentos/ el orbe se admire/ y en nosotros mire/ los hijos del Cid./Soldados la Patria/ nos llama a la lid/ juremos en ella/ vencer o morir./El mundo vio nunca/ más noble osadía, /ni vio nunca un día/ más grande el valor/ que aquel que, inflamados/ nos vimos del fuego/ excitar a Riego/ de Patria el amor./ Soldados la patria..... /La trompa guerra/ sus ecos da al viento,/ horror al sediento,/ ya ruge el cañón/ a Martes, sañudo,/ la audacia provoca/ y el ingenio invoca/ de nuestra nación./Soldados la patria...."

Los himnos suelen tener versiones apócrifas y el de Riego hizo famosas aquellas estrofas de "Si los frailes y monjas supieran/ la paliza que les van a dar / subirían al coro gritando/ libertad, libertad, libertad."

El problema del himno ha surgido a consecuencia de los partidos internacionales de fútbol. Ver cantar a alemanes, italianos, ingleses y franceses ha creado envidias y ahora vamos a padecer nuevas confrontaciones de tipo político. No habrá acuerdo sobre la letra. Importará más la política que la poesía.