El preso etarra Iñaki de Juana Chaos cenó la noche del viernes y desayunó ayer después de pasar dos días consecutivos sin comer, desde que el miércoles ingresara en la madrileña cárcel de Aranjuez, después de que los médicos del Hospital Donostia de San Sebastián le dieran el alta médica y se decretara su reingreso en prisión.

Desde su llegada al centro madrileño el etarra se negó a tomar su medicación, rechazó los controles médicos pertinentes y todas las comidas, si bien no había comunicado por escrito su intención de iniciar una nueva huelga de hambre, que podría causarle graves problemas de salud, al ser tan reciente su recuperación por la llevada a cabo hace meses.

La semana pasada De Juana aseguró que si tras recibir el alta hospitalaria era obligado a volver a casa con una pulsera de control telemático volvería a ponerse en huelga de hambre, aunque al parecer, la nueva medida adoptada por el Ministerio del Interior por la que se ordena su reingreso en un centro penitenciario lejos del País Vasco ha cambiado las circunstancias.

La medida de Interior suscitó diversas reacciones en la clase política y principalmente en el seno del principal partido de la oposición. El secretario de Comunicación del Partido Popular, Gabriel Elorriaga, aseguró ayer que el encarcelamiento del etarra demuestra "que durante mucho tiempo se nos ha estado engañando", lo que a juicio de Elorriaga es "una tragedia para la democracia española".

"Un gran error"

Elorriaga recordó que "se nos ha dicho que su situación penitenciaria era fruto de la aplicación estricta del Derecho, que no había otra opción" y "que luego se haya dicho que iría a la calle y que finalmente no ocurra, traslada a la calle una imagen de discrecionalidad en la aplicación del marco jurídico que no conviene a nadie". Según el dirigente popular, "todo lo que ha ocurrido con De Juana Chaos es un gran error; cómo empezó y cómo ha terminado".