Dispares reacciones en los partidos democráticos tras la decisión del Tribunal Supremo de enviar a prisión al líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi. Mientras la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se limitó a mostrar el "respeto" por parte del Ejecutivo del PSOE a la decisión del Alto Tribunal, el secretario general del PP, Angel Acebes, se felicitaba por el encarcelamiento del dirigente abertzale y consideraba demostrado que nunca fue "un hombre de paz", como un día lo definió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras, los dos aliados parlamentarios del PSOE en el Congreso consideraron que todo ha sido una respuesta "histérica" o incluso por "venganza".

"Es una decisión del Tribunal Supremo que el Gobierno respeta. En este caso, como en todos, cumple la Ley. Los jueces aplican las leyes y adoptan las decisiones judiciales con arreglo a ellas, y el resto de las administraciones ejecutan las decisiones judiciales". Este fue el único pronunciamiento de la vicepresidenta del Ejecutivo socialista respecto a la decisión del Alto Tribunal de confirmar la sentencia de la Audiencia Nacional por la que se condenó a Otegi a 15 meses de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo.

El número dos del PP, Angel Acebes, fue un poco más explícito que De la Vega y no dudó en considerar que la detención y encarcelamiento del líder de la ilegalizada Batasuna le parecía "muy bien". En todo caso, no olvidó dejar su mensaje para el Gobierno, y en concreto para el jefe del Ejecutivo, cuando señaló que, al ser una decisión tomada por la "unanimidad" de los miembros del Tribunal Supremo, quedó acreditado que Otegi "ni era hombre de paz ni interlocutor de nada". Por su parte, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, señaló que aunque "no es lo mismo un momento de tregua" que estar sin ella, no es bueno que el Estado aparezca "dando bandazos e histérico ante una situación a la que debe responder de forma firme y clara".

Histeria

"De tener un interlocutor a meterlo en la cárcel hay términos intermedios que parece que súbitamente se han pasado en muy poco tiempo", señaló, aunque dijo respetar la decisión, pese a que deja la sensación de que se responde "con histeria en lugar de hacerlo de forma sosegada y firme".