La Guardia Civil sospecha que los explosivos encontrados en el domicilio que ocupaba el presunto miembro de los GRAPO Jorge García Vidal iban a ser destinados a asaltar un furgón blindado de los que trasladan importantes cantidades de dinero, informaron fuentes de la lucha antiterrorista. García Vidal e Israel Clemente son los últimos miembros ´operativos´ de la banda y llevaban años limitándose a "recaudar" fondos para su subsistencia y la del resto de la banda.

En una de esas acciones de "recaudación" se produjo la última víctima mortal de los GRAPO hasta el momento. García Vidal y Clemente pretendían realizar un ´secuestro-express´ al matrimonio de empresarios zaragozanos compuesto por Ana Isabel Herrero y Francisco Colell el 6 de febrero de 2006. Cuando opusieron resistencia, les dispararon, hiriendo al marido y asesinando a su esposa.

Tras las detenciones de Clemente y García Vidal, así como de otros cuatro colaboradores nacidos en los cuarenta y cincuenta, se practicaron cuatro registros domiciliarios. En el armario de la habitación que ocupaba desde hacía tres meses García Vidal, quien vivía junto a tres dominicanos en el barrio de Sant Andreu, los agentes hallaron temporizadores, detonadores manuales y automáticos y algunos kilos de pólvora y aluminio.

Situación precaria

Los GRAPO han asaltado furgones blindados en varias ocasiones. En mayo de 2000, un comando de este grupo terrorista logró un botín de 390 millones de pesetas y mató a dos guardias de seguridad en uno de estos robos.

Con la detención de Israel Clemente, Jorge Vidal y sus cuatro colaboradores, josé Francisco Cela Seoane, Manuel Ramón Arango Riego, Isabel María Aparicio Sánchez y Lucio García Blanco, la Guardia Civil da por desarticulado el aparato militar de la organización terrorista. La precaria situación de la banda hacía que sus únicos miembros operativos se dedicasen en exclusiva a recaudar dinero para subsistir.