El periodo de tregua ha sido aprovechado por los miembros del ´aparato logístico´ para realizar experimentos con explosivos, aunque no más allá de la mezcla de distintas sustancias, ya utilizadas en el pasado para ampliar el efecto devastador de las bombas. En el atentado de Barajas, ETA mezcló amonal o amosal con una sustancia que no utilizaba desde hace años, el hexógeno. Al frente de estas innovaciones, las fuentes consultadas sitúan a Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz, de 41 años, quien, a diferencia de Elgorriaga, es un ´autodidacta´ que perdió varios dedos mientras instruía a la guerrilla sandinista en el manejo de explosivos. La Policía detectó la marcha de su domicilio hace dos años y no tiene duda de que cruzó la frontera para integrarse de nuevo en las filas de una ETA necesitada de militantes con experiencia que instruyan a unos jóvenes terroristas, procedentes de la ´kale borroka´, sin preparación, ni experiencia. Ya en 1980, Iruretagoyena fue amnistiado tras recibir una condena por posesión de explosivos. Viajó a Nicaragua, Cuba, Ghana y Senegal.