La Fiscalía asegura ahora que el acusado Rafá Zouhier fue la figura "determinante" para la obtención de los explosivos del 11-M, al haber servido de "intermediario" entre los responsables de la llamada "trama asturiana" y el líder de la célula que perpetró la masacre, el suicida Jamal Ahmidan, ´El Chino´. Por ello, en sus conclusiones definitivas, la Fiscalía eleva su petición de pena para Zouhier de 20 a 38.958 años de cárcel, dado que considera acreditado que este acusado -ex confidente de la Guardia Civil- actuó siendo consciente de que todas las cantidades de Goma 2 ECO que el ex minero José Emilio Suárez Trashorras iba a entregar a ´El Chino´, del que conocía su "fanatismo", podrían ser empleadas en atentados terroristas "de gran envergadura".

Otro de los procesados a los que la Fiscalía de la Audiencia Nacional aumenta considerablemente su petición inicial de condena es al acusado Otman El Gnaoui y pide para él 38.972 años de cárcel y no 24 como solicitaba inicialmente al considerarlo autor por cooperación necesaria de loa atentados.

Sobre este procesado, la Fiscalía asegura que "conociendo la elevada cantidad de explosivos que se transportaba y que iban a ser empleados en un atentado terrorista de gran magnitud", participó como "lanzadera", junto a los suicidas Rachid Oulad Akcha y Rifaat Anouar, en el traslado de la dinamita de Asturias a Madrid, a finales de febrero de 2004.

Además, añade la Fiscalía, "trabajó en las obras de acondicionamiento de la finca de Chinchón", en la que supuestamente se montaron las bombas que explotaron en los trenes y facilitó a ´El Chino´ su documentación personal para que éste pudiera utilizarla sustituyendo su fotografía.

Por contra, el Ministerio Público ha optado por retirar al acusado Basel Ghalyoun la acusación como autor material de los atentados por falta de pruebas, ya que la única testigo que reconoció a este acusado en los trenes se retractó en el juicio y aseguró que al que vio era el huido Daoud Ouhnane.