Los presuntos etarras, que no quisieron declarar en el juicio, fueron entregados a España en 2006 tras haber huido a Francia en 2001, al detectar que estaban siendo investigados, según declararon varios policías que comparecieron como testigos.

Según el informe de conclusiones finales de la fiscal, los acusados, junto con Ismael Berasategi -en situación de rebeldía-, constituyeron a finales de 1998 un comando armado de ETA bajo las órdenes directas de los responsables del aparato militar de la banda terrorista Olarra Guridi y su compañera Ainhoa Múgica.

Para llevar a cabo la misión del comando, que "consistía en robar vehículos, ocultarlos y prepararlos para ser coches bomba", Zabalo y el procesado huido crearon en el año 2000 una "empresa tapadera para esconder los coches robados y colocarles los explosivos".

Una vez preparados, la otra acusada, junto con el "líder del comando", Berasategi, los trasladaban hasta el lugar elegido para hacerlos explosionar.

Según los testimonios policiales, en los registros de sus domicilios se encontraron matrículas, mapas, documentos de manejo de explosivos, móviles, tres pistolas, 20 detonadores, siete temporizadores, 23,5 metros de cordón detonante y 52 kilos de explosivos, materiales con los que los etarras "podrían haber elaborado hasta siete artefactos explosivos".

Los abogados defensores pidieron la libre absolución de sus patrocinados, por entender, en el caso de Zabalo, que ya ha sido condenado en Francia por depósito de explosivos, tenencia de armas y asociación de malhechores, y en el de Barbarin que no puede ser juzgada por tenencia de armas, puesto que no ha sido extraditada por este hecho.

En otros procedimientos abiertos los tres procesados están acusados de haber colocado cuatro coches-bomba -uno en el aeropuerto de Málaga, que fue desactivado; otro en el Hotel Cala Font de Salou (Tarragona); un tercero en el aeropuerto Madrid-Barajas y un cuarto en los juzgados de Vitoria- entre el 26 de julio y el 1 de octubre de 2001.