Con pocas horas de diferencia, han visitado La Zarzuela y la Moncloa el jefe del Estado de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, y la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice. Dos visitas esperadas, y que devuelven a la política exterior al gobierno español, en los últimos tiempos concentrado esencialmente en cuestiones domésticas. Curiosamente, la oposición esperaba que los dos ilustres visitantes aprovecharan su estancia en Madrid para mostrar su discrepancia con la política de Zapatero.

Pues bien, lo que suele llamarse ´modos diplomáticos´, y posiblemente la ´buena química´, tanto del Rey como de Zapatero con sus visitantes, permite sostener que las visitas se desarrollaron "en clima de manifiesta colaboración". Incluso más allá: Ha podido parecer, y así cabe deducirlo de sus palabras, que el presidente de la República francesa, habría venido a Madrid a dar un capón... a Mariano Rajoy, sorprendente y paradójicamente, cuando proclamó que: Frente al terrorismo hay una sola política: unidad. Y cuando, tras defender esa unidad frente a ETA, el presidente francés recordó al PP que la política antiterrorista la establece el Gobierno.

Justamente lo contrario de lo que ha venido haciendo el PP de Rajoy en los últimos años, y sobre lo que basó toda su campaña electoral en las recientes elecciones. Más aún: tras ofrecer su máxima colaboración antiterrorista, Sarkozy no ha tenido inconveniente en asegurar que apoyará a Zapatero si éste decide reactivar el proceso para una paz dialogada con la banda ETA. Por lo demás, Zapatero y Sarkozy se han conjurado para lograr un tratado que desbloquee la UE y también en esta materia parece que ha habido pleno acuerdo y perfecta sintonía.

En cuanto a Condoleezza Rice, se ha coincidido en señalar que ha viajado a España para cerrar tres años de desencuentros. El gobierno confiaba en que la vital visita de Rice, largamente esperada y siempre pospuesta, encauce una relación con EEUU.