Desconcierto es la palabra que mejor define la situación por la que atraviesa la política catalana. La abortada crisis de Gobierno en la Generalitat ha dejado en evidencia al presidente Maragall y descolocados a sus compañeros en la dirección del PSC, quienes como en las comedias de enredos han sido los últimos en enterarse de los planes de Maragall. Bargalló, el conseller primer, y Carod Rovira, el jefe político de ERC, fueron los primeros en saber lo que bullía en la cabeza del nieto del poeta Joan Maragall, autor de un inolvidable poema (´La vaca ciega´) que, por los extraños caminos de la vida, se ha convertido casi en metáfora de lo que está pasando con el inquilino de la Generalitat.

La vaca, animal sagrado, totémico, benéfico y nutricio ha sido y es todavía pieza imprescindible para subvenir las necesidades alimenticias de los seres humanos. Es un animal pacífico, pero que como bien desgrana el poema, al quedarse ciega y perder el sentido de la orientación, arremete contra todo y contra todos. En alguna medida, algo parecido es lo que acontece con la forma de hacer política que tiene el señor Maragall. Ha sido una personalidad importante para su partido y nadie le niega sus éxitos en los olímpicos tiempos de su paso por la alcaldía de Barcelona, pero su carácter, su pérdida del sentido de la orientación política le llevó ya a un primer enfrentamiento con la dirección de su partido y a dejar la alcaldía marchándose a vivir a Roma.

Maragall es imprevisible. José Luis Rodríguez Zapatero debía saberlo pero estaba en deuda con él porque sin el apoyo del PSC (sumado al de los guerristas que no querían ver a Bono ni en pintura), nunca se habría aupado hasta la secretaria general del PSOE. Más aún, sin los votos catalanes en las elecciones del 14 de marzo,´ZP´ no habría llegado a La Moncloa. Pero todo eso ya es pasado. ¿Qué hacer ahora con él?

Es verdad que la facultad de remodelar el Gabinete que preside es potestad exclusiva del presidente de la Generalitat y, en consecuencia, si quisiera, podría llevar a término su plan. Cosa diferente es que su partido -y los otros dos en los que se apoya el Govern- se lo permitieran. Dentro del PSC sólo cuenta con el apoyo de su hermano Ernest -al que quiere hacer conseller-. Si sigue adelante se expone a que le dejen caer desde su propio grupo. ´Quim´ Nadal, ex alcalde de Gerona y candidato que fue a la presidencia de la Generalitat, es el único dirigente socialista que hasta ahora no ha dicho nada respecto de la crisis. Podría ser el recambio del PSC para sustituir a Maragall. Si así fuera volveríamos a ver Carod Rovira de conseller en cap.

Todo está en el aire y la ´vaca ciega´, sola, desnortada, sigue embistiendo las sombras con su formidable testuz. Mientras, en Madrid, el proyecto de nuevo Estatuto, su obra política, entra en el gran juego político del Congreso de los Diputados. Patético.