El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró ayer que la Cumbre Iberoamericana de Salamanca ha supuesto el inicio de "una nueva andadura" de esta comunidad, y apeló a seguir dando pasos para lograr una asociación estratégica entre la UE y América Latina.

En su intervención en el acto de clausura de la Cumbre, Zapatero aseguró que sus resultados han de llenar de satisfacción a los participantes en ella y consideró que el objetivo de que fuera "un alegato en favor de la paz y de un futuro conciliador" ha sido un éxito.

Para el presidente del Gobierno, el punto más destacable de la agenda común iberoamericana es la lucha contra la pobreza y la desigualdad, y subrayó que se trata de "un desafío que no puede esperar".

Por ello, instó a sumar esfuerzos tanto en ese asunto como en otros, entre los que citó el fenómeno de las migraciones, momento en el que destacó el encargo a la Secretaría General Iberoamericana de convocar un encuentro al respecto.

La Secretaría aseguró que servirá también para que Iberoamérica tenga una voz propia y fuerte en el mundo, algo que precisó que exige concertación permanente en los foros internacionales y en las relaciones con otros países.

Al hilo de ello, destacó el objetivo de consolidar la relación de la UE con Iberoamérica.