"Si se hacen las cosas bien no hay que tener ningún temor", aseguró ayer el vicepresidente económico, Pedro Solbes, respondiendo así a las declaraciones que hizo el lunes el gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, respecto a la aprobación del proyecto de Estatut de Cataluña, en las que consideró que debilitará la economía española porque fragmenta el mercado financiero en un escenario global y abierto. El ministro de Industria, José Montilla, también respondió al gobernador, pero para señalar que intervenciones como ésas podrían poner en duda su independencia e imparcialidad en el cargo y "evidentemente, eso, como Gobierno, no lo deseamos".

Solbes, tras apuntar que "el comportamiento de los consumidores está funcionando muy bien", respondió a las valoraciones de Caruana que, "si se hacen las cosas bien, no tiene por qué fragmentar los mercados financieros". "El tema del Estatut es una propuesta realizada por el Parlament que deberá ser debatida por el Congreso de los Diputados. No hay que tener ningún temor a este tipo de debate y planteamientos. Estoy convencido de que la decisión que adopte el Parlamento será la correcta", concluyó el vicepresidente, desde Luxemburgo donde asistía al Ecofin.

Montilla exige neutralidad

El ministro de Industria también valoró desde Luxemburgo las afirmaciones de Caruana. "A pesar de la trascendencia del debate, no es lo más acertado que el máximo responsable de un organismo como el Banco de España, que debe estar por encima de las batallas políticas partidarias, tome posición, porque corre el riesgo de que se cuestione su independencia e imparcialidad", consideró Montilla. "Quien tiene que opinar y decidir son los depositarios de la soberanía nacional, que son las Cortes Generales", concluyó.

Quien sí tiene "dudas razonables" sobre ciertos aspectos del texto es el director de la Agencia Tributaria, Luis Pedroche, aunque también quiso dejar claro que corresponde al legislador aprobar las leyes y que la Agencia acatará lo que finalmente se apruebe. "Hay cosas que no me gustan, por supuesto que sí", concluyó, aunque no precisó cuáles son esos aspectos.

Críticas desde Cataluña

Todos los partidos catalanes, a excepción del PP, cargaron duramente contra Caruana, dedicándole calificativos que van desde "irresponsable" hasta "cavernícola" o "indocumentado" y algunos, como PSC o ERC, recordaron que le nombró el Gobierno del PP. También CiU consideró que las declaraciones del gobernador "no se pueden dejar pasar", porque son "inadmisibles, falsas, injustas y distorsionadas".

Los republicanos aludieron directamente al relevo de Caruana asegurando que "tiene los días contados" (el año que viene concluyen los seis años de su mandato), aunque le recomendaron que actúe con "la máxima neutralidad" y que "se lea el proyecto de Estatut", porque "no puede contribuir desde la ignorancia a un falso debate" en torno a la propuesta catalana. ICV se mostró más beligerante y retó a Caruana a demostrar "frase por frase, en qué se pone en peligro la evolución de la economía", tras lo que consideró que "no puede decir lo que ha dicho y quedarse tan pancho".

Mientras, el PP subrayó que Caruana tiene "todo el derecho del mundo" a emitir las opiniones que considere convenientes como "regulador independiente". Así, consideró suficientemente cualificadas las valoraciones del gobernador porque el Estatut afecta "a las competencias de su órgano regulador, al mercado financiero y tiene efectos sobre la economía española".