El líder del PP, Mariano Rajoy, afirmó ayer que el Ejecutivo ha actuado con "desidia, dejadez, frivolidad e irresponsabilidad" ante "verdaderos dramas" en la frontera marroquí de Ceuta y Melilla, y destacó que entre las obligaciones de un Gobierno está la de "garantizar la inviolabilidad de las fronteras".

Rajoy criticó que José Luis Rodríguez Zapatero, al ser preguntado en una reciente rueda de prensa por la españolidad de las dos ciudades autónomas, "bebiera agua".

Señaló que un Gobierno tiene la obligación de "ser sensible a los dramas humanos y a los problemas de las personas", y matizó que "respetar los derechos humanos es propio de gente de bien, y propio de cualquier persona normal con sentimiento".

En opinión de Rajoy, que hoy visitará la ciudad autónoma de Melilla, la "actuación de dos gobiernos, el nuestro y el de nuestro vecino, ha dejado mucho que desear".

El presidente de los populares aseguró que la solución "no es abrir las fronteras y que 400 millones de personas vengan a este país o a otros de la Unión Europea", y explicó que cuando José María Aznar era presidente del Gobierno propuso que la UE fijara como su principal objetivo el tema de la inmigración.

"Europa tiene recursos, tiene voluntad para arreglar la situación de muchos de estos países", afirmó Rajoy, quien precisó que la UE puede trabajar en esa dirección.

No obstante, señaló que el Gobierno "está en la jugada a corto plazo, en ver cómo salgo del lío que he organizado".