El Gobierno prepara ya propuestas para mejorar las medidas de control y seguridad en el almacenamiento y transporte de explosivos. El objetivo del Ejecutivo es un mayor control de las sustancias y del personal encargado de su manipulación. Además, se podría modificar el Reglamento de Explosivos para incorporar la obligatoriedad de que todos los consumidores dispongan de un Libro de Registro de Consumo sellado por la correspondiente Intervención de Armas y Explosivos.

Los asuntos relativos con los explosivos se han puesto de actualidad a raíz de los atentados del 11-M y, ahora mismo, por ser uno de los asuntos de debate en la comisión parlamentaria que los investiga. El Gobierno cree que el Libro de Registro de Consumo debería ser obligatorio, incorporando la identificación y control del material entregado y devuelto por los artilleros, así como la de todo el personal que ha intervenido en la manipulación del explosivo.

El Ejecutivo juzga "muy conveniente aumentar el control del personal habilitado para la manipulación de explosivos". En este sentido, deberá ser obligatorio un informe favorable emitido por la Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de la Guardia Civil, previo a la concesión de la habilitación como artilleros por las Delegaciones del Gobierno.