El capitán de la Guardia Civil conocido como Paco, superior de Víctor, contacto del confidente Rafa Zouhier (en prisión por el 11-M), afirmó ayer ante la comisión de investigación del Congreso que el 12 de marzo nadie relacionó los atentados de Madrid con la denuncia que el marroquí había realizado a su contacto en el Instituto Armado, en febrero de 2003, sobre una persona que tenía acceso a explosivos en Asturias y quería "colocarlos en el mercado". Aseguró que ese día, cuando conoció a Zouhier, le preguntó si sabía algo sobre los atentados y el confidente dijo que no.

El capitán Paco admitió que quizás en el informe de la Guardia Civil aportado a la comisión del 11-M del Congreso le falta un párrafo, pero precisó que los contactos que Víctor tuvo con Zouhier el 4, 9 y 10 de marzo se basaron en si sabía algo sobre una red de ciudadanos cubanos dedicada al robo y falsificación de tarjetas de crédito.

Señaló que el contacto con Zouhier nunca se perdió desde febrero de 2003, cuando dijo que alguien al que identificó como Antonio Toro (imputado por el 11-M, pero en libertad), con el que había coincidido en la cárcel en 2001, conocía a una persona con acceso a dinamita y que quería "colocar en el mercado".

El capitán explicó que conoció a Zouhier el 12 de marzo cuando quedó con él junto con otros dos agentes, uno de ellos Víctor, para enseñarle, a instancias de la Comandancia de Barcelona, unas fotografías del portero de una discoteca al que se buscaba por un delito puntual. Insistió en que en ese encuentro le preguntó si sabía algo de los atentados, porque se habían cometido en Madrid y Zouhier informaba sobre lo ocurrido en la ciudad, y éste negó saber cualquier cosa.

Agregó que, "aunque parezca extraño", ese día nadie pensaba que la dinamita de la que Zouhier había hablado en febrero de 2003 era la utilizada en los atentados de Madrid y señaló la oportunidad que habría tenido el confidente si ese día hubiera dicho lo que sabía tanto en relación con los explosivos de Asturias como de sus contactos con la comunidad marroquí del barrio madrileño de Lavapiés. No obstante, reconoció que en esa entrevista él comentó con Zouhier que se creía que la autora de los atentados había sido ETA.

Según Paco, Zouhier incluso le dijo a Víctor que en una ocasión había comprado una tarjeta telefónica en el locutorio de Jamal Zougam (en prisión por el 11-M desde el 19 de marzo). Dijo ignorar lo que pensaba Zouhier cuando llamó o por qué no había huido si tenía alguna participación en los atentados.

El Bernabéu, posible objetivo

El agente también también afirmó que Jamal Ahmidan El Chino, uno de los terroristas implicados en el 11-M, fallecido en la explosión de Leganés, manifestó al confidente Rafá Zohuier que tras la participación de España en el conflicto de Irak "le encantaría volar el Bernabéu", el estadio de fútbol del Real Madrid.

En el contacto que el alférez Víctor mantuvo con el confidente el 16 ó 17 de marzo, días después de la masacre, éste le contó que El Chino consideraba que "a España había que darle un escarmiento". Está declaración de Víctor ante el juez se produjo el 12 de mayo y fue remitida ayer a la Comisión.

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TRAMA ASTURIANA

Trashorras afirmó el 13 que habían "sido los moros"

El inspector jefe de grupo de Policía Judicial de Avilés, Manuel García Rodríguez, aseguró ayer tarde ante la comisión que el 13 de marzo el ex minero José Emilio Suárez Trashorras (en prisión por la masacre) le comentó que los autores habían "sido los moros". También admitió que no comunicó a la Comisaría General de Información este dato hasta el día 17 de marzo, entre otras cosas, porque no sabía que el ex minero, que presuntamente robó la dinamita que se usó en la matanza, había tenido contactos con los autores de la misma. García Rodríguez explicó que no pensó que podría haber una relación entre Trashorras y los atentados de Madrid hasta los días 16 y 17 de marzo, cuando los policías de la capital le informaron de que lo estaban "buscando" en Asturias y Suárez Trashorras le explicó que había intentado contactar "con los moros", pero no le "cogían el teléfono".