La presidenta del PP en Guipúzcoa y candidata a lehendakari, María San Gil, recriminó ayer al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su "debilidad" y "falta de firmeza" por no haber "exigido a Ibarretxe la retirada de su propuesta".

En un comunicado de prensa, San Gil sostuvo que Zapatero "ha decepcionado a una parte muy importante de la sociedad vasca al no haber reclamado la retirada inmediata" del plan del lehendakari, que tildó de "secesionista" y "excluyente".

De su parte, el secretario general de EA, Unai Ziarreta, consideró que "las sonrisas y el buen talante" de Zapatero "se tienen que ir transformando en medidas concretas y audaces que pongan a este país en el camino hacia la solución".

El dirigente de EA señaló que "Euskal Herria se ha puesto en marcha" y advirtió de que "entenderíamos como un fraude para la ciudadanía el que se detenga este proceso a cambio de dos o tres transferencias de competencias pendientes".

Reforma de la ley

En la misma línea, el parlamentario de EB/IU Oskar Matute, consideró ayer que la reunión entre Zapatero e Ibarretxe, fue un "gesto" por parte de los socialistas porque en ella "no se ha avanzado ni un milímetro" en los problemas que afectan a la comunidad vasca.

Matute lamentó que en el encuentro "no haya habido temas encima de la mesa" sobre materias que afectan a la sociedad vasca, como "la violencia, la falta de entendimiento o el respeto a lo que la sociedad vasca decida libre y democráticamente".

Por ello, consideró que Zapatero "debe tener alternativa" para todas las cuestiones citadas, ya que, de no tenerlas, "demuestra que se limita a ser continuador de una política nefasta, como fue la del PP".

Por último, la secretaria de la Ejecutiva del PNV, Josune Ariztondo, calificó ayer de "primer paso" la reunión entre Zapatero e Ibarretxe.