Los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil que visitaron en prisión a su confidente Rafá Zouhier no cometieron delito alguno. Esta es la conclusión que ha sacado la titular del juzgado de instrucción número 3 de Valdemoro, que ha decidido archivar la causa por las presuntas amenazas que denunció el propio Zouhier en una carta remitida a un medio de comunicación.

De la declaración de Zouhier, asegura la juez, no puede deducirse que se haya producido "comportamiento alguno susceptible de encajar en el tipo penal de amenazas". Explica que los agentes que le visitaron en la cárcel de Valdemoro en ningún momento "vertieron expresiones o realizaron comportamientos que pudieran llevar a Zouhier a pensar que su vida o su integridad física o psíquica se encontraban en peligro".

En el auto de sobreseimiento provisional y archivo de la causa, la juez relata que la "farragosa" declaración de Zouhier no probó amenazas. El confidente explicó que los guardias civiles le pidieron que no contara nada porque de lo contrario "se iba a comer los 200 muertos". Esta expresión, según la juez, no puede entenderse como una amenaza ni directa ni indirecta", sino como "una percepción" del propio recluso".