El submarino de propulsión nuclear británico Tireless abandonó a las 11.00 horas del día de ayer el puerto de Gibraltar tras cinco días de estancia en aguas del Peñón. La Junta de Andalucía celebró la marcha del buque, que vincula al "rigor" del Gobierno en su exigencia ante el Reino Unido.

El Partido Andalucista teme que el Reino Unido envíe más barcos "cuando lo crea oportuno". Esta visita ha reavivado la polémica surgida hace cuatro años cuando fue reparado en la Roca. Permaneció allí durante casi un año reparando una fisura en el reactor de propulsión nuclear, sin que el puerto de Gibraltar estuviera preparado para estas reparaciones.

En esta segunda visita, el submarino atracó en aguas de la bahía de Algeciras el pasado 9 de julio sobre las 10.35 horas, lo que provocó fuertes críticas tanto del Ejecutivo central y andaluz, como de instituciones provinciales y otros agentes sociales, que acordaron una movilización institucional a través de plenos monográficos en ayuntamientos y en Diputación.

El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, se reunió el pasado lunes, día 12, con su homólogo británico, Jack Straw, quien confirmó que el submarino abandonaría el puerto de Gibraltar en el plazo previsto, que se cumplía ayer.

Los vecinos del Campo de Gibraltar mostraron también su malestar por la presencia de la embarcación nuclear, incluso, la asociación Ecologistas en Acción colocó una bandera negra en la Verja que sirve como límite entre las aguas españolas y gibraltareñas para mostrar "su rechazo absoluto" ante "la provocación de la diplomacia inglesa trayendo un submarino sin garantías de seguridad". Exteriores insistió en que "lamenta profundamente que el Gobierno británico no haya tenido en cuenta la sensibilidad española".