Los grupos de ERC y EA han pedido la comparecencia en la comisión Constitucional del Congreso de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, para dar la opinión del Ejecutivo sobre la regulación de escuchas telefónicas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Estas iniciativas parlamentarias se producen como consecuencia de la publicación en "El Mundo" de un informe del CNI que relata una supuesta conversación entre Arnaldo Otegi y Josep Lluís Carod-Rovira y otras posteriores entre líderes de otras formaciones, entre ellas EA, para fomentar la "anormalidad" en las jornadas posteriores a los atentados de Madrid.

Carod-Rovira declaró que "cargar todos los males de la Humanidad" a ERC o a su persona "ya hemos visto qué resultados tiene" y añadió con tono coloquial que "ya no cuela".

Por su parte, El portavoz del PNV en la comisión de investigación de 11-M, Emilio Olabarría, aseguró que es un "verdadero desvarío" considerar que el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, y el portavoz de la antigua Batasuna, Arnaldo Otegi, pudieran influir para alterar la jornada de reflexión del pasado 13 de marzo. Cree que no tuvieron"ningún tipo de relevancia ni de protagonismo especial" y, de hecho, recordó que el propio Otegi afirmó entonces que ETA no era la autora de los atentados.

Desde el PSOE, su secretario general en el Congreso, Diego López Garrido, asegura que la filtración del informe del CNI sobre contactos entre Carod y Arnaldo Otegi en la jornada de reflexión de las elecciones generales es un intento del PP de "desviar la atención" de la comisión del 11-M.

"Cuando tienen algún problema sacan a pasear a Carod-Rovira", dijo López Garrido en una rueda de prensa que siguió a la del portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana.

En su opinión, "por mucho que se empeñe en cambiar la historia, aparece ya como "incontrovertible" que el Gobierno del PP tomó la "decisión política" de hacer creer a la opinión pública que la autora del atentado era la banda terrorista ETA.