El sociólogo Manuel Castells aseguró ayer que para controlar a los radicales islamistas en España es fundamental la colaboración de los integrantes de la comunidad islámica, y auguró que la vigilancia de las mezquitas y de las enseñanzas que allí se imparten sólo generará "más radicalización".

Castells compareció ayer en calidad de experto ante la comisión que investiga el 11-M, donde dejó claro que los atentados de los fundamentalistas islamistas en cada país son decididos de forma autónoma por las redes locales, que carecen de relación jerárquica con los líderes mundiales y recomendó "redoblar la vigilancia y, a la vez, desarrollar una estrategia de integración".

También el profesor Antonio Xabier Picaza Ibarrondo, experto en Historia de las Religiones, declaró que no está de acuerdo con el establecimiento de normas especiales sobre el Islam en España para el control de las mezquitas. Además, y aunque se confesó "muy católico", se mostró partidario de que en la escuela pública se enseñe historia de las religiones, desde un punto de vista laico no anticlerical.