Tal y como tenían previsto las autoridades británicas y pese a las protestas del Gobierno español, el submarino nuclear Tireless apareció ayer en la Bahía de Algeciras a las 10.05 horas y quedó amarrado en el puerto South Mole del Peñón custodiado por la Policía gibraltareña. Está previsto que continúe allí durante cinco días con motivo de un viaje recreativo de su tripulación. En medio de una intensa tormenta política en la que los partidos de la oposición apuntan a Chaves y al Gobierno central, el Gobierno británico ha asegurado que las relaciones siguen siendo "excelentes".

El amarre del Tireless en aguas gibraltareñas ha provocado una imparable reacción en cadena. Oposición y ecologistas apuntan a la Junta y al Gobierno central mientras el Ejecutivo lanza mensajes cada vez menos subliminales a las autoridades británicas. Después de que en los días previos a la llegada del submarino un rosario de responsables políticos dijeran abiertamente que el gesto no era "amistoso", ayer el tono de las declaraciones es un punto más elevado.

La secretaria de política internacional del PSOE, Trinidad Jiménez, advirtió a las autoridades británicas que "deben tener cuidado" con este tipo de gestos porque "nada en diplomacia es gratuito". Además insistió en que su partido no va a permitir "ningún tipo de incidente que ponga en juego la soberanía y la autonomía de las decisiones".