El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cerró con enorme satisfacción el XXXVI Congreso del PSOE, en el que fue reelegido secretario general socialista con una abrumadora mayoría. En su discurso de clausura, emplazó a su Ejecutivo y a su partido a hacer "un Gobierno útil" que le permita volver a ganar las elecciones generales del año 2008. En ese tiempo, Rodríguez Zapatero apuesta por forjar "una España de los ciudadanos", en la que la "palabra de los españoles" sea escuchada y cuente en las decisiones políticas.

Rodríguez Zapatero tuvo muy presente en su última intervención en el XXXVI Congreso el cónclave de cuatro años atrás. "En el Congreso de 2000, en la clausura, os convoqué ala esperanza de 2004. Y la pusimos en pie. Ahora os convoco a forzar una España de los ciudadanos", dijo el líder socialista. Ese es el espíritu que durante los tres días ha tratado de transmitir el presidente del Gobierno al partido, al que da un papel muy importante en esta nueva etapa del Partido Socialista en el palacio de La Moncloa.

"Las victorias electorales no son para siempre", dijo Rodríguez Zapatero, y por eso pidió a su partido que abandone cualquier tentación de indolencia o autosatisfacción.

"Qué útil fue la oposición útil, y ahora hay que hacer un Gobierno útil cada día para los ciudadanos", aseguró. Y lo hizo mostrándose de muy bien humor, ya que, a su juicio, el compromiso y el optimismo son las notas que han marcado este Congreso.

"El objetivo España"

Y ante todo eso, un claro mensaje en el que Rodríguez Zapatero insistió mucho. "No olvidéis nunca que, por encima de cualquier objetivo de nuestro partido, está el objetivo de España", aseguró el líder socialista, que se mostró convencido de que el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, hubiera dado un aprobado a este Congreso.

De esta manera pidió a los delegados socialistas que trabajen duro en estos cuatro próximos años para que tras el próximo cónclave el partido se pueda dar un notable.

El objetivo, dijo, es trabajar para que la sociedad vuelva a dar su respaldo al proyecto socialista en las elecciones generales de 2008. En el Congreso de 2000, explicó Rodríguez Zapatero, comenzó la etapa del socialismo de los ciudadanos, ahora hay que conseguir que los españoles vean que el poder les pertenece, que sólo ellos con su participación pueden tomar las riendas del destino colectivo. Ojalá, añadió, dentro de 20 años puedan decir los participantes a sus familiares y amigos que este Congreso de julio de 2004 fue decisivo para que España se convierta en un líder mundial de la paz, de la diversidad y también de la cohesión.

Rodríguez Zapatero centró sus objetivos más inmediatos en los logros sociales, e insistió, como hizo en su primera intervención ante el plenario socialista, en la igualdad entre hombres y mujeres.

Según dijo, el Partido Socialista tiene la obligación de mantener su compromiso (palabra clave de este Congreso, del que fue lema) con los ciudadanos, no sólo para que su voto cuente, "sino también que su palabra valga y sea escuchada".

Libre expresión

En clave interna, el líder socialista se comprometió a que la dirección escogida trabajará por el bien de todos porque es integrada e integradora, coherente y consistente, fomentando el debate y con libertad para participar en él. "Aquí nadie puede tener problema para expresar sus ideas, su crítica o sus propuestas", sentenció.

Asimismo Rodríguez Zapatero insistió en que el XXXV congreso socialista abrió una etapa de cambio y que ésta, a partir de las elecciones de marzo y apoyada por la buena gestión del Partido Socialista, ha adoptado "una velocidad de crucero" en lo que al partido del Gobierno se refiere.