El Ejecutivo ha decidido desclasificar cinco documentos que no ponían en riesgo la seguridad de los ciudadanos ni del Estado. Estos son los elaborados por la Policía, la Guardia Civil y el CNI sobre la amenaza terrorista islámica, tanto los realizados antes del 11-M como algunos de los realizados con posterioridad. También figuran los informes realizados sobre una posible conexión entre el terrorismo islámico y el de ETA.

Otros ocho documentos podrán ser estudiados en sesión secreta sin que puedan ser fotocopiados, tal y como establece la Ley del CNI, y por tanto mantienen su carácter de información reservada. Estos documentos son los relativos a la posible existencia de armas de destrucción masiva en Irak, confeccionados antes de la guerra en el país árabe. La modalidad de analizar documentos en sesión secreta la había sugerido ya el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, al presidente de la comisión, Paulino Rivero.

Los documentos que se verán en sesiones secretas son informes de Europol sobre el riesgo de atentados de España por parte de terroristas islámicos; todos los informes del CNI sobre los atentados del 11-M y sobre el terrorismo islamista, incluyendo los elevados al Gobierno entre el 11 y el 14 de marzo; los relativos a Irak, tanto a la seguridad en el país árabe como sobre la existencia de armas de destrucción masiva; la operación policial de detenciones desencadenada dos días después de los atentados, sobre la inmolación de Leganés, sobre los confidentes de la Policía supuestamente implicados, sobre los explosivos del AVE y sobre el saqueo de la tumba del GEO asesinado.

Finalmente, son seis los documentos que el Gobierno ha decidido no desclasificar. Los motivos por los que el Consejo de Ministros ha adoptado esta decisión es que afectan a las actividades del CNI, con lo que podría poner en riesgo la seguridad del Estado.

Entre esta documentación están los informes remitidos por cuerpos policiales y servicios secretos extranjeros sobre posibles atentados antes del 11-M y sobre los autores de la masacre de Madrid.

Esto incluye también los informes realizados por el Mossad (los servicios secretos israelíes), y los de los servicios norteamericanos sobre los atentados del 11-S.