Cuando estamos de baja laboral debido a una enfermedad o dolencia, debemos tener en cuenta que nos encontramos en un estado en el que no podemos desempeñar las funciones de nuestro trabajo durante un periodo determinado, sea debido a un problema físico o a uno mental.

Esto también conlleva, en muchos casos, que no podamos conducir, ya que según el Reglamento General de Circulación en sus artículos 17 y 18, “los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos y mantener su propia libertad de movimientos para garantizar su propia seguridad, la del resto de ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía”.

La DGT advierte, por tanto, que algunas enfermedades aumentan el riesgo de accidentes y lesiones, por lo que no se puede conducir si se padece de estas.

Conducir con una baja por ansiedad

Tal y como indica la OMS, la ansiedad es uno de los trastornos mentales más comunes que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo. Este trastorno conlleva un estado de agitación, inquietud o angustia que acompaña a muchas enfermedades y que tiene como síntomas el mareo, la taquicardia o la sudoración excesiva.

De hecho, la persona que se encuentra de baja por ansiedad necesita el informe de un psicólogo o psiquiatra que indique que puede renovar o sacarse el carnet de conducir, ya que la atención en la conducción que se tiene con este trastorno se puede adulterar, de ahí que sea fundamental tener un informe médico apto.

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Conducir con dolor

Conducir con dolores que impiden el movimiento de ciertas partes del cuerpo puede ser muy peligroso por los síntomas que acarrean. En el caso de sufrir una cervicalgia o dolor de cuello no está permitido conducir, ya que podemos sufrir de rigidez, cefaleas, náuseas, vómitos, fiebre y mareos en el primer caso y hormigueo.

En el caso de padecer un dolor de lumbares o lumbalgia, que es el segundo problema de salud más crónico entre la población española, según el informe del Sistema Nacional de Salud del año 2017, podemos experimentar hiperestesia e incluso parálisis en el segundo, por lo que tampoco está permitido coger el coche.

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Las consecuencias que tiene conducir cuando no debemos

El código de circulación estipula que la multa por conducir estando de baja, cuando la enfermedad no es compatible con la conducción, es de hasta 6.000 euros. También hay que revisar si la caja del medicamento que estamos tomando tiene un pictograma que avise del peligro que tiene conducir bajo los efectos del fármaco.

Las consecuencias que tiene conducir cuando no debemos

Las consecuencias que tiene conducir cuando no debemos DGT

Debemos tener también en cuenta que, en muchos casos, los seguros de coche no cubren los daños generados en un accidente ocurrido mientras el conductor se encontraba de baja.