La Associació de Productors d'Agricultura Ecològica de Mallorca (APAEMA), la de Menorca (APAEMA) y el Consell Balear de Producció Agrària Ecològica (CBPAE) han expresado recientemente su desconcierto e indignación ante los planes del Govern de les Illes Balears de fumigar con insecticida 27.000 hectáreas de las islas durante las próximas semanas. "Sin que el ciudadano de a pie casi lo sepa, desde la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio, se impulsan acciones violentas y perjudiciales para nuestro entorno que parecían superadas hace años", explican en un comunicado.

Y es que según aseguran, la campaña de fumigación que se quiere llevar a cabo, con un insecticida agresivo y poco selectivo en contra de la procesionaria del pino, es una cuestión de gran importancia para los que tienen cultivos ecológicos y abejas, pero también por los daños al medio ambiente al conjunto del territorio balear. En concreto, se prevé fumigar las zonas de pinar en avioneta y helicóptero con casi 90.000 litros de una mezcla de aceite parafínico y de un insecticida llamado Dimilin oleoso B, el principio activo del cual, el diflubenzuron, es un potente inhibidor del desarrollo de los estadios de larva. Aunque sólo esté presente en este producto con una concentración del 1,5% y que el plan de fumigación evita las fincas inscritas en el CBPAE y las colmenas de abejas registradas, constituye un riesgo innecesario ya que existen alternativas viables como el Bacillus thuringiensis, bastante efectivo y que está permitido en agricultura ecológica.

La aplicación de este insecticida, según el comunicado, es un riesgo para su persistencia en el medio ambiente y por el peligro de deriva que supone su fumigación aérea para los cultivos ecológicos. En las islas hay ya 700 productores y elaboradores inscritos en CBPAE que gestionan más de 30.000 hectáreas de terreno. Además, aunque el Dimilin oleoso B se describe como compatible con las abejas, varios estudios científicos (Adamson et al. 2005, Devillers y Pham-Delego 2002, tasas 2001, Thompson et al. 2005, Thompson et al. 2007) demuestran que dosis menores a las letales de diflubenzuron afectan a la vida del insecto (efectos sobre el rendimiento de la colonia, mortalidad de las larvas y huevos, etc) y por lo tanto pueden tener un efecto no despreciable sobre sus poblaciones. Según explican, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (US EPA) clasifica uno de los metabolitos del diflubenzuron, en concreto, la 4-cloroanilina, como un probable carcinógeno para los humanos.