01 de septiembre de 2014
01.09.2014
Diario de Mallorca

El agua nuestra de cada día (I)

Las depuradoras son un elemento esencial para devolver a la naturaleza el agua que utilizamos en nuestros hogares

01.09.2014 | 10:33
Transformacio?n de aguas residuales en depuradas.

En muchas ocasiones, cuando analizamos los residuos que generamos en casa, pensamos rápidamente en los envases ligeros, papel, vidrio y en la materia orgánica que acaba en los contenedores. Puntualmente, nos acordamos del servicio domiciliario de retirada de residuos cuando tenemos que lanzar un voluminoso como una mesa vieja, un colchón, una nevera, un horno o una lavadora. Sin embargo, el residuo que en mayor volumen generamos en casa no es ninguno de ellos. El uso tan cotidiano hace que pase desapercibido. Así, las aguas residuales que se generan en casa, tanto aquellas procedentes de la ducha, de la lavadora, del lavavajillas o del WC, deben ser gestionadas correctamente en una estación depuradora de aguas residuales (EDAR).

Afortunadamente y empujados por las directivas europeas y legislación estatal, a día de hoy la práctica totalidad del agua residual de los hogares de Balears llega a una depuradora. Lejos queda, por ejemplo, el año 1993 cuando se pusieron en marcha siete de ellas. Así, localidades como Lloseta, Sant Elm, Deià, Binissalem, Costitx y Santa Margalida no habían tenido depuradora hasta la fecha. A pesar de ello, a principios de 1994 existían numerosos enclaves que no disponían de depuración de aguas, hecho que parece sorprendente 20 años después. Núcleos de población como Porreres, Sant Joan, Vilafranca, Montuïri, Algaida, s´Horta, Calonge, Mancor, Llubí, Sencelles, Santa Eugènia, Lluc, Sa Calobra, Santa Maria, Consell, Pina, Randa, Sineu, Campos Santanyí, Llombards y Cas Concos no disponían de infraestructuras para depurar las aguas. Entonces ¿dónde terminaban? "O en un torrente o en el pozo negro de cada una de las casas", aseguran fuentes del sector.

Inversiones
"El Gobierno, para garantizar la sostenibilidad del sistema nacional y el cumplimiento de la Directiva Marco de Agua, realiza constantes inversiones en materia de depuración. Hemos culminado, en sólo dos años y medio, el proceso de planificación hidrológica competencia del Estado. También se han puesto en marcha obras prioritarias en materia de depuración de aguas y se ha impulsado la redacción del Plan Nacional de Reutilización de Aguas", asegura Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La inversión en depuradoras es un esfuerzo constante

En el caso de Balears, con un fuerte desembolso realizado en los años 90, la situación de la depuración de aguas residuales mejoró de forma ostensible. Sin embargo, la naturaleza de la actividad propia de la EDAR hace que las inversiones en mantenimiento sean constantes para asegurar el correcto funcionamiento de la instalación. Un hecho que se le suma a aquellas situadas en las zonas turísticas. En este caso y con una población flotante muy importante hace que sea imperativo que la depuradora deba estar dimensionada para tratar el agua generada por la población en temporada baja como en temporada alta, que puede verse fácilmente, triplicada.

Funcionamiento
En términos estrictos, se puede hacer una distinción entre las aguas que se generan en casa. Por una parte están las denominadas ´aguas grises´, que son aquellas que se producen por el uso del fregadero, baños, duchas, lavadoras o lavavajillas y que tienen una carga orgánica mínima y pueden reutilizarse con relativa facilidad. Luego están las ´aguas negras´, aquellas que proceden básicamente del inodoro y que, obviamente, tienen una naturaleza diametralmente opuesta. A día de hoy, sin embargo, esta diferencia entre aguas, termina en eso, en una mera diferenciación química porque todo ello termina en la misma tubería camino a la depuradora. Una instalación que se encarga tratarla antes de devolverla a la naturaleza, ya sea al mar, a un torrente o a una balsa de regadío.

A las aguas grises y negras, se le tiene que añadir, además, el agua de los días de lluvia. Y es que el sistema de alcantarillado que disponemos en Balears es unitario ya que al agua procedente de los hogares se le suma, en la misma tubería, aquella procedente de tejados, terrazas, calles y plazas, limpia a excepción de las primeras lluvias. Toda junta se envía a la EDAR. "Imagínate como se puede depurar tal cantidad de agua que llega de golpe a la depuradora", explica un profesional relacionado con el sector. ¿Y qué termina pasando? "Cuando hay un gran volumen de agua que no puede gestionarse se termina haciendo un by-pass por la depuradora, es decir, el caudal que llega, contando aguas residuales y pluviales, no se depuran y se vierten directamente al mar, no queda otra", abunda.

En condiciones normales, cuando el agua llega a la EDAR se le hace un primer tratamiento que consiste en la eliminación de todos aquellos elementos gruesos que el agua lleva en suspensión. Es el caso de, por ejemplo, ramas y hojas de los árboles, vidrios, papeles, plásticos o piedras que la acompañan. Un residuo que, una vez separado del agua residual, se incinera en la planta de valorización energética de Son Reus. Posteriormente, le sigue el tratamiento primario que consiste en una sedimentación para poder segregar la materia sólida de la líquida, una fase en la que separan las grasas que acompañan al agua. En el tratamiento secundario, el paso posterior, es donde actúan los microorganismos, tales como bacterias como protozoos que se alimentan de la materia orgánica que porta el agua, como residuos humanos, jabones o detergentes. De este proceso aparece un lodo o fango de depuradora que precipita y también se retira para terminar incinerado, previo secado, en la planta incineradora de Son Reus. Le sigue, para finalizar el tratamiento terciario que busca eliminar, del agua, el nitrógeno y el fósforo de los nutrientes para reducir el impacto del agua una vez se haya vertido en su medio natural. Llegado a este punto, el agua está lista para ser devuelta a su medio.

Uso de agua depurada
A día de hoy, la una parte del agua depurada termina en el mar y otra se reutiliza para la limpieza viaria, el riego de jardines públicos o las fuentes ornamentales. Así lo dan a conocer los profesionales del sector y lo atestiguan las memorias anuales hechas públicas por las administraciones.

A principios del mes de agosto se publicó la memoria de 2013 de Emaya, empresa pública encargada de la depuración de las aguas residuales de Palma. "Durante el pasado 2013 se depuraron 33.283.535 metros cúbicos entre la EDAR 1 y EDAR 2, las dos instalaciones situadas en el Pla de Sant Jordi", se indica en el documento. De este volumen, 14.325.616 metros cúbicos, un 43%, se destinó a su reutilización en agricultura y 3.349.029 metros cúbicos, un 10% del total depurado, como aguas regeneradas para su uso en zonas urbanas.

El uso en agricultura es para sustituir aquella procedente de pozo. En esta línea, la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio puso en funcionamiento el pasado mes de julio, después de dos años de obras, la nueva balsa para regadío de Consell y Alaró y que da servicio a 18 parcelas agrícola. "La balsa forma parte del Proyecto de aprovechamiento para regadío de las aguas regeneradas de las depuradoras de Consell y Alaró, que tiene por objetivo sustituir el uso de aguas subterráneas por aguas depuradas para el riego de una superficie de 145 hectáreas agrícolas y evitar así la actual sobreexplotación del acuífero", explica Gabriel Company, conseller de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio.

La balsa tiene una capacidad de 59.980 m3 y cuenta con un equipo de regeneración de las aguas secundarias procedentes de las depuradoras de Consell y Alaró, con una red de distribución de 4.200 metros de tubería de alta densidad y con un equipo de bombeo para impulsar el agua hacia la balsa. También se ha incorporado un sistema de desinfección del agua filtrada mediante un equipo de cloración y tamices. "Las bocas de riego actuales están equipadas con una caseta de protección, electroválvulas y reguladores de presión. Además, la capacidad de riego se ampliará con la conexión a la tubería de agua depurada sobrante de la depuradora de Santa Maria del Camí, que actualmente desemboca en un torrente", añade.

Los cultivos incluidos dentro de la comunidad de regantes son predominantemente extensivos, como por ejemplo cereales, forrajes y alfalfa, destinados a la alimentación animal, también cultivos leñosos de almendros, olivos y algunas parcelas de viña, un cultivo en aumento en estos últimos años en Consell. Los terrenos donde se ubica la nueva balsa, de 46.500 m2, fueron adquiridos en 2009 por el Govern por un importe de 300.000 euros. El conjunto del proyecto ha representado una inversión de 4.519.231 euros, financiados íntegramente por el Govern.

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