El momento crítico que vive nuestra economía se ve reflejado, también, en la generación de residuos. Es por ello que durante el pasado 2011 Ecoembes, organización sin ánimo de lucro que gestiona la recuperación y el reciclaje de los envases de plástico, las latas y los briks del contenedor amarillo y los envases de cartón y papel del contenedor azul en España, gestionó 1.776.641 toneladas de envases mientras que en 2012. Una cifra que cifra disminuyó en un 3,9% llegando al 1.706.512 toneladas.

Paso previo a su reciclaje, todos los envases se seleccionaron en alguna de las 95 plantas de selección de envases que hay en España, 47 de ellas automatizadas. Desde el punto de vista de los costes de selección, las plantas automáticas presentan una mejora de la eficiencia frente a las instalaciones manuales a partir de las 3.000 toneladas anuales de entrada. Los procesos automáticos disponen de una mayor capacidad de tratamiento, lo que conlleva una selección superior, reduciéndose el coste de selección con el consiguiente beneficio ambiental.

Ecoembes cerró 2012 con 12.051 empresas adheridas al Sistema Integrado de Gestión (SIG), lo que supuso un descenso neto de 37 empresas respecto al mismo dato de 2011. "Atendiendo a los motivos por los cuales 554 empresas causaron baja en el SIG durante el pasado 2012, el 43,7% se debió al cese de actividad, el 21,5% al impago de facturas, el 22,4% al hecho de no entregar la declaración de envases y el 12,5% a otros motivos", asegura Antonio Barrón, director de Comunicación Corporativa y Marketing de Ecoembes.

Y es que la ley obliga a las empresas adheridas a Eocembes a declarar el número de envases que ponen en el mercado, el peso de los envases y los materiales con los que están fabricados. De este modo se calcula la contribución económica que cada empresa aporta para financiar el SIG y con ello, el reciclaje. Ecoembes gestiona la recepción de estas declaraciones de envases, realiza su tramitación y las carga en sus sistemas, dando así respuesta a las incidencias que puedan surgir en este proceso. La revisión de las declaraciones de envases es un proceso clave para mantener la viabilidad del SIG y asegurar que todas las empresas calculan adecuadamente su contribución financiera al reciclaje de los envases. Con el objetivo de evitar declaraciones de envases erróneas y garantizar la contribución proporcional de todas las empresas adheridas, "Ecoembes sigue reforzando los mecanismos de comprobación de las declaraciones presentadas. En 2012 se llevaron acabo auditorías in situ y se multiplicaron los trabajos internos de análisis con revisiones sectoriales específicas", añade Barrón

La calidad

Con echar un vistazo a cualquier contenedor amarillo basta: no todo lo que se arroja ahí son envases. O mirar cualquier despensa o nevera: no todos los envases son iguales y de la misma calidad. Algunos son de baja calidad como el film de las bolsas de un solo uso. En otros casos el envase es más robusto como una botella de suavizante. Es por ello que antes de proceder a su reciclado en sí, se tiene que hacer una preselección de los envases, eliminando los impropios y agrupando por tipología de material. Así, la calidad de los materiales seleccionados al final de proceso viene fijada por Ecoembajes España (Ecoembes), según se establece en el convenio firmado entre éste y el Consell de Mallorca, administración que tiene las competencias en residuos urbanos de Mallorca. Son las que se denominan especificaciones técnicas, unos parámetros de calidad y pureza para que los residuos puedan ser reciclados. Así, una vez seleccionados mecánicamente y manualmente, son expedidos a la península ya que en las islas no hay implantada ninguna industria que se dedique al tratamiento de plásticos, es decir, no existen recicladores. Para reducir los impropios y aumentar el reciclaje "desde Ecoembes trabajamos en tres ejes: la sensibilización e información a la sociedad, el aumento de la calidad del residuo reduciendo los impropios y el incremento de la eficiencia y el ecodiseño de los envases", explica Antonio Barrón.

Una nueva vida

Después de la separación mecánica por tipo de material, cuando los envases llegan a los recicladores pueden dar lugar a nuevos elementos mediante dos tipos de reciclado: el químico y el mecánico. El reciclado químico es aquel que aglutina diferentes procesos en los cuales las moléculas de los polímeros se rompen, se craquean, dando lugar a una nueva materia prima que puede ser utilizada para fabricar nuevos plásticos. En cambio, el reciclado mecánico es un proceso de reciclaje mucho más extendido. Al final del proceso se obtiene un material en forma de escamas o de granza que se usa en la mayor parte de las aplicaciones del PET a excepción de aquellas que supongan un contacto directo con los alimentos. Estas escamas se obtienen después someter al residuo procedente de las plantas de selección, como la del Parc de Tecnologies Ambientals de Son Reus, a un acondicionamiento triturado, lavado, secado purificación, extrusión y granceado. Un proceso a que solamente se puede utilizar en los termoplásticos, como el PEAD o el PET.

Algo más complejo es el procedimiento que se sigue en las plantas de reciclaje químico de los plásticos donde se somete a los residuos del contenedor amarillo a metanólisis, saponificación, glicólisis o hidrólisis. Como resultado se obtiene la despolimerización del material mediante agentes químicos con la finalidad de romper las cadenas poliméricas para volver a obtener los monómeros de partida. Los productos obtenidos, de elevada pureza, se vuelven a polimerizar para fabricar de nuevo PET igual al material virgen, por lo que pueden utilizarse para las mismas aplicaciones, incluidas aquellas que supongan un contacto directo con alimentos.

¿Qué se obtiene del contenedor amarillo?

Mientras que del iglú verde aparecen, después de su reciclado, frascos, tarros o botellas, o del contenedor azul, nuevos envases de papel o periódicos, del contenedor amarillo puede aparecer casi cualquier elemento habitual en nuestra vida diaria. Por ejemplo, del reciclaje de briks aparece pulpa de papel que puede dar lugar a papel Kraft, posavasos, carpetas o maletines portadocumentos; del PET de color, flejes plásticos; del PET blanco, bandejas o camisetas; del papel, un papel de menor calidad: del aluminio, flejes de aluminio y del férrico palés metálicos; del PEAD pueden obtenerse tuberías o bidones mientras que del film pueden fabricarse nuevas bolsas de basura, señales viales o mobiliario urbano. Un reciclaje, el correspondiente al contenedor azul de papel y cartón donde "Balears registró en 2012 30,6 kilos por habitante y año, un valor que duplica la media nacional", detalla Antonio Barrón

El SDDR versus reciclaje

A diferencia del sistema actual donde se prima el reciclaje al retorno, la Plataforma Retorna propone el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), comúnmente conocido como Sistema de Retorno de Envases. "Depósito significa que hay un valor económico asociado a cada envase, un incentivo para que ese envase vuelva a la cadena de producción en las mejores condiciones para su reciclado y que esa cantidad no es un impuesto o un coste extra, sino un adelanto", señalan fuentes de Retorna. En cuanto a la devolución, significa que esa cantidad que el consumidor ha adelantado se le reembolsa en su totalidad cuando el envase se entrega de nuevo en el comercio. Y el retorno es que el envase vuelve a la cadena de producción, es una materia prima en condiciones de convertirse en cualquier nuevo producto, el ciclo se cierra y no hay residuos sino recursos.

Sin embargo, la opinión de Ecoembes dista del de la Plataforma Retorna y de todos aquellos que ven en el SDDR una solución a la ingente generación de envases. "El SDDR va en contra de Ecoembes y de la sociedad en general. Este sistema, impulsado por la Plataforma Retorna, toma como cierto un hecho falso: que el reciclaje de envases no ha funcionado", explica Antonio Barrón. Y añade, "como está diseñado el SDDR solamente se podría absorber el 9% del total de envases de España mientras que entre Ecoembes y Ecovidrio gestionan el 100% de los envases de España".

La plataforma Retorna impulsó la iniciativa de forma pionera en Cadaqués (Girona) donde entre el 15 de abril y el 30 de junio, el municipio catalán llevó a cabo una prueba piloto del Sistema de Retorno de Envases de bebidas. "El funcionamiento de la prueba es muy sencillo. Cuando compras una bebida en una botella de plástico de menos de 3 litros o una lata dejas un depósito de cinco céntimos y al devolver el envase vacío a cualquiera de los diez establecimientos colaboradores recuperas esa cantidad. Durante la prueba piloto de Cadaqués, el SDDR convivió con el contenedor amarillo, donde se depositaron el resto de envases y embalajes que no fueran estos envases de bebidas", añade el comunicado de la Plataforma Retorna.

Una convivencia de ambos sistemas y éxito que pone en duda Barrón. "Con los datos en la mano, con la implantación del SDDR en Alemania el reciclaje se ha reducido en los últimos 10 años. La Plataforma Retorna compara coches con bicicletas o peras con manzanas: el 9% de los envases al que se le podría aplicar el SDDR es una cifra marginal", según explica Antonio Barrón. Y apostilla, "existen intereses creados detrás del SDDR, como la macrooperación comercial de más de 400 millones de euros para vender máquinas para recoger los envases de retorno. Este sistema nos costaría el doble de lo que pagamos en la actualidad", asegura Antonio Barrón, director de Comunicación Corporativa y Marketing de Ecoembes.