06 de enero de 2013
06.01.2013
Salud Deudero Company

"Tirar residuos al mar es lo último que tendríamos que hacer, al final acabará en nuestro estómago"

Investigadora y docente (Palma, 1968). Especializada en estudios de ecología litoral, suma más de 60 publicaciones científicas. Es bióloga del Centre Oceanogràfic de les Balears. Ha realizado estudios sobre los efectos de plantas invasoras en el medio marino o el vertido de residuos en el mar. Ha sido la responsable del primer Atlas de Biodiversidad Marina del mar Balear que se puede consultar en Internet: www.ba.ieo.es/bioatlasmarino

06.01.2013 | 07:30
Salud Deudero, fotografiada en su casa junto a la rueda de un timón.
Vive en un pueblo de montaña, pero su trabajo y sus intereses están en el mar. O, mejor, en el fondo del mar.

–¿Por qué no come mejillones ni atún?
–Resultados de varios estudios que hemos llevado a cabo concluyeron que ambas especies acumulaban altos niveles de contaminantes, unos datos que no nos esperábamos.

–¿Los mejillones son más tóxicos que otras especies?
–No exactamente, el problema es que no se han hecho estudios sobre todas las especies. En el caso de los mejillones tienen una gran resistencia a altos niveles de contaminación.

–La mar fa forat i tapa ¿Es un buen vertedero?
–Para nada. No es complicado, tirar residuos al mar es lo último que tendríamos que hacer porque al final acabará en nuestro estómago.

–Es fácil tirar basura al mar.
–Relativamente. Si estás enmedio del mar, sí, porque hay menos control. En cambio, desde tierra depende de cada país. Los hay con regulaciones más estrictas que otros. Además de las normativas, hay otros factores que influyen. Por ejemplo, con la crisis no se llevan a cabo estudios con la frecuencia que se deberían llevar a cabo.

–Los marineros, ¿son los culpables de la contaminación en el mar?
–No, aunque puede haber gente sin escrúpulos que se dedique tirar residuos cuando sale a navegar. Ahora bien, la mayoría de la basura procede de fuentes terrestres, como depuradoras, ríos, puertos...

–Entonces, ¿era necesario un decálogo de buenas prácticas para regatistas?
–El que presentamos el pasado mes de diciembre en el Trofeu Ciutat de Palma tiene como finalidad que los jóvenes regatistas entiendan la problemática de residuos en el mar y estén concienciados en temas de educación ambiental. Aunque la vela sea un deporte muy ecológico (no contamina, no hace ruido) a veces se cometen descuidos que conviene tener en cuenta para evitar tirar residuos al mar.

–En el mar, ¿hay fronteras?
–No, aunque hay cambios de salinidad, presión, temperatura... En el mar no hay fronteras, pero las corrientes de agua (o los barcos) pueden transportar residuos, por ejemplo, desde Argelia a Mallorca.

–¿Con cuantas personas cuenta su equipo investigador?
–Con dos contratadas: Maite Vázquez, doctora en Biología, y Cristina González, que se encarga de la parte técnica. Además, contamos con seis colaboradores, la mayoría, alumnos de másteres oficiales.

–¿Si se trata de bucear, puede ´fichar´ al conseller Bosch?
–(Risas) Los políticos deben interesarse por las investigaciones y apostar por ellas. De hecho, existen proyectos o acciones consolidadas que no tienen continuidad por falta de recursos. Por ejemplo, el Govern balear ha suprimido a casi todos los vigilantes y técnicos de las reservas marinas. Esto supone tirar por la borda todo el trabajo invertido: la protección de un hábitat, la ordenación de un espacio marino o la recuperación de poblaciones de peces.

–¿Investigar es su único trabajo?
–Los investigadores también tenemos que buscar vías de financiación para llevar a cabo nuestros proyectos.

–Es decir, ¿consiga o no financiación, cobrará su nómina cada mes?
–Sí. Para mi esto es un error porque no todo el mundo consigue financiación. Además, se pierde mucho tiempo preparando un proyecto del que hay pocas posibilidades que salga adelante por falta de presupuesto. Si hablamos de investigar en el mar aún es más complicado porque se necesita de una logística más compleja: numeroso personal de apoyo, barcos, equipos de buceo, etc.

–(...)
–Desde mi punto de vista la política científica española necesita un cambio. Por ejemplo, se debería invertir más PIB en investigación, concretamente en ciencias porque la reversión que puede tener a nivel económico y social puede ser muy alta. Pero no se hace; al contrario: a finales de año el ministerio de Economía y Competitividad tenía que publicar una convocatoria para que los investigadores pudieran presentar sus proyectos de investigaciones. A día de hoy, la convocatoria todavía no se ha publicado.

–Sin dinero no hay futuro.
–Exacto, y el dinero no es suficiente para todos. Pero es que además, al científico se le evalúa según las publicaciones indexadas internacionalmente, y si no tienes recursos para llevar a cabo un proyecto no puedes hacer publicaciones.

–Cada científico investiga lo que quiere...
–Creo que la libertad para investigar lo que uno quiera es muy sana, pero en períodos de restricción sería necesario establecer prioridades reales, especialmente si tenemos en cuenta que la endogamia también está presente entre los investigadores. También hay que decir que los investigadores están celosos de sus resultados, por lo que a veces no es fácil acceder a ellos.

–¿España pierde investigadores?
–La gente joven no tiene ninguna posibilidad. La mayoría de los colaboradores se han ido del Estado para continuar investigando. Escocia, Texas o Malta son algunas de los destinos que han elegido estos jóvenes investigadores. En España se habla mucho de innovación, pero se valora poco. Hay excepciones, investigadores con capacidades para captar recursos y llevar a cabo investigaciones; pero también hay muchos que no han tenido la oportunidad de volver a Mallorca.

–¿En qué está trabajando actualmente?
Tenemos dos proyectos en activo para estudiar el impacto de los parques eólicos marinos, tanto a nivel estatal como europeo. Estos parques están teniendo un crecimiento exponencial. Un buen ejemplo es Escocia donde se prevé que el 90% de la energía provenga de los parques eólicos marinos. El objetivo es eliminar la dependencia del petróleo y aprovechar las energías renovables, en este caso la fuerza del viento, que muchas veces sopla con más intensidad en el mar que en tierra.

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