Posidonia oceanica es una de las 5 especies de angiospermas marinas. En contra de la creencia popular, no son algas, sino plantas superiores que forman un tipo de hábitat que conocemos como praderas marinas y que se encuentran en las costas mediterráneas. "Su importancia ecológica se puede resumir en dos ejes principales que son, por un lado, sus múltiples funciones y servicios al ecosistema y, por otro lado, la considerable extensión de fondos marinos que ocupan entre los 0 y los 30-40 metros, según la zona geográfica y la transparencia de sus aguas", explica el Dr. Juan Manuel Ruiz Fernández, miembro del Grupo de Ecología de Angiospermas Marinas del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Respecto a sus funciones, la más importante es su elevada producción primaria, es decir, la entrada de energía, carbono y nutrientes al ecosistema. "Estimaciones muy recientes y precisas basadas en la información cartográfica existente y realizadas por el IEO para la Directiva Europea de la Estrategias Marinas, se calcula que en la costa mediterránea española solo las praderas de Posidonia oceanica ocupan unos 1.199 km2, es decir, un nada despreciable 14,6% de los fondos de la plataforma marina entre 0 y 50 metros de profundidad", detalla Ruiz. El 92% de esta superficie se concentra en el Levante peninsular y Balears. La combinación de esta enorme extensión con su elevada producción primaria y su persistencia en el tiempo, explica que su presencia frente a nuestras costas sea crucial para mantener la cadena trófica marina y las pesquerías asociadas, la calidad de las aguas costeras, su transparencia, la protección de nuestras playas frente la erosión marina y, muy importante, la excepcional biodiversidad de nuestros fondos marinos. El papel de estos ecosistemas marinos y su importancia ecológica es el mismo que se conoce para los arrecifes de coral o para los bosques terrestres.

Paralelamente, la Posidonia oceanica tiene un papel fundamental para mitigar los efectos del cambio climático. "Al igual que otros ecosistemas clave, con una destacada capacidad natural de fijar y almacenar carbono, su papel para amortiguar los efectos del cambio climático sobre el balance de carbono global del ecosistema será sin duda significativo. El carbono secuestrado por los vegetales marinos se denomina carbono azul y se estima que las praderas marinas suponen el 40% de este importante componente del ciclo de carbono planetario", desgrana el doctor Ruiz.

Estimaciones realizadas a escalas regionales indican que, por ejemplo, en Balears, con sus 635 km2 de extensión de sus praderas y la tasa anual de acumulación de carbono, la pradera es capaz de secuestrar cada año el equivalente al 8,7% de las emisiones de CO2 del archipiélago. Teniendo en cuenta que las praderas presentes en nuestras costas tienen miles de años, el tamaño de este depósito de carbono probablemente sea uno de los de mayor importancia conocidos y, por tanto, los esfuerzos deben centrarse en proteger su extensión actual y evitar que el carbono almacenado retorne a la atmósfera potenciando así los ya conocidos efectos del cambio climático.

Según Ruiz, "hay otros aspectos importantes del papel de las praderas en la mitigación de los efectos del cambio del clima. El cambio climático produce un aumento en la frecuencia de temporales extremos. Las praderas marinas actúan de barreras naturales que amortiguan la energía del oleaje. Las típicas acumulaciones de hojas de Posidonia en las playas cumplen una función similar y su retirada sistemática de la orilla de las playas debe ser evitada ya que aumenta el riesgo de perder dicha playa". Investigaciones recientes muestran que las praderas de Posidonia actúan como barreras naturales contra la dispersión de algas invasoras como Caulerpa racemosa y, por tanto, la conservación de su estado es fundamental para frenar la colonización de estas especies exóticas, acelerada precisamente por el cada vez mayor calentamiento del agua

Sin embargo, este ecosistema se ve perturbado por los fondeos que ilegalmente anclan encima de las praderas. Por ello mismo, desde finales de junio, Oceana, organización no gubernamental destinada al estudio y protección de los océanos, está manteniendo una vigilancia constante a las embarcaciones que fondean en el Parc Natural de ses Salines d´Eivissa i Formentera, mediante la consulta de los sistemas de seguimiento de buques e imágenes satélite. Los datos recopilados han permitido a la organización alertar a las autoridades de Balears de un gran número de posibles fondeos ilegales sobre Posidonia en la zona.

"Desde nuestras oficinas estamos siendo capaces de detectar las actividades de fondeo ilegal en el espacio protegido de Ses Salines. Somos conscientes de las limitaciones en los recursos públicos destinados a tareas de vigilancia, pero el número de fondeos sobre Posidonia sigue siendo bochornoso, por lo que la gestión que se está haciendo de esta actividad no parece la más efectiva", declara Xavier Pastor, director ejecutivo de Oceana Europa. "Teniendo en cuenta que nuestro seguimiento no es exhaustivo y que hemos sido muy cuidadosos a la hora de decidirnos a denunciar a barcos concretos, aun así, hemos localizado hasta 22 barcos que habían fondeado claramente sobre Posidonia en 28 ocasiones. Muchas de esas embarcaciones superaban los 40 metros de eslora", prosigue.

Oceana ha mantenido un aviso constante e inmediato tanto al servicio marítimo de la Guardia Civil, como al Govern de les Illes Balears, mediante el envío de fichas elaboradas para cada buque detectado en las que se detallan las características del buque y de la actividad de fondeo ilegal. Incluso se han dado casos de segundas y terceras alertas para un mismo buque. Los Consells de Eivissa y Formentera han sido también informados. "Las fichas de alerta recogen los detalles de cada buque así como las horas de inicio y fin de fondeo y la posición exacta del mismo, y se envían a las autoridades en cuanto se tiene constancia de ello", explica Silvia García, científica marina de Oceana. "Estamos viendo casos de buques fondeados sobre Posidonia en las zonas supuestamente más protegidas o buques que, habiendo dado aviso de su presencia, han permanecido horas e incluso días en el mismo lugar".

¿Pero qué acciones se están llevando a cabo por parte de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio del Govern para proteger la Posidonia? "Podemos hablar de cuatro actuaciones principales. Por una parte está la colocación de nueve campos de boyas ecológicas en otras tantas zonas LIC (Lugares de Interés Comunitario) repartidas en las cuatro islas. En total, más de 300 boyas para reducir el impacto que el fondeo recreativo puede causar sobre las praderas de Posidonia, en especial durante estos meses de verano, en los que la presencia de embarcaciones en nuestras costas es más numerosa", explica Neus Lliteras, directora general de Medio Natural, Educación Ambiental y Cambio Climático.

Esa actuación se ve acompañada por la vigilancia de una embarcación en cada una de esas zonas, con el objetivo de controlar el buen uso de esas boyas, comprobar que los usuarios han reservado ese amarre y, al mismo tiempo, realizar una labor informativa que consideramos fundamental. "Para ello, hemos editado 10.000 folletos en cinco idiomas", añade. La segunda actuación, prosigue, "es un novedad que hemos puesto en marcha en agosto y que iremos perfeccionado en próximos años y que consiste en una web adaptada a teléfonos inteligentes que supone una guía sobre los puntos donde uno puede o no fondear en función de si se trata de un fondo arenoso o con Posidonia. La tercera actuación está en marcha y es la incorporación de la cartografía de las praderas de Posidonia a las cartas náuticas, de manera que nadie puede escudarse en la falta de información al respecto. Y una cuarta actuación tiene que ver con la elaboración avanzada de un decreto que regule ciertas actividades que afectan a las praderas, entre ellas el fondeo", concluye Lliteras.

¿Pero cuál ha sido la acogida de las boyas ecológicas? "Yo diría que la acogida ha sido muy destacada. Al final de la temporada presentaremos un balance definitivo, con los datos recabados y los amarres realizados en cada uno de los campos. Para que se haga una idea, los datos que manejamos de los meses de julio y agosto nos hablan de unas 4.500 y casi 5.500 ocupaciones de boyas, respectivamente", desgrana Neus Lliteras.

Una opinión que también comparte Manu San Félix, biólogo marino radicado en Formentera. "Los campos de boyas desde que se instalaron siguen siendo un éxito en cuanto a demanda por parte de los usuarios, lo que pasa es que los puestos que hay son insuficientes. Un día concreto de verano en Racó de s´Oli pasaron la noche 66 barcos sin boya, es decir, anclados sobre Posidonia: fondeo ilegal ya que está prohibido anclar sobre Posidonia en el Parc Natural de ses Salines por ley y 18 en boya ecológica", desglosa San Félix.

En lugares concretos cómo el Parc Natural de ses Salines de Eivissa y Formentera, y según San Félix, "la situación está desbordada por la elevada afluencia de barcos. La Administración se está esforzando y observo sensibilidad, pero faltan medios. Estamos hablando de centenares de barcos a diario fondeando y transitando por zonas muy concretas del Parc. La consecuencia es que en este espacio natural no se respeta la ley que impide fondear en praderas de Posidonia, con la consecuente destrucción de grandes superficies de las praderas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Este impacto lo hemos documentado tanto el año pasado como este". ¿Soluciones? En el caso de Parc Natural de ses Salines, Manu San Félix aboga por 3 básicas: cambiar la ley del Parque y permitir fondear en las praderas de Posidonia y asumir la pérdida de las praderas en ciertos como precio ecológico, aunque es una acción de dudosa legalidad, ya que la Unión Europea obliga a la protección de las praderas; instalar más fondeos ecológicos, una solución lógica; ser férreo en el respeto de la ley ambiental e impedir a los barcos fondear en Posidonia y asumir que el número de barcos que podrán venir a visitar las aguas de ses Salines sobretodo en Formentera será muy inferior y proyecta una mala publicidad sobre el destino turístico. "Yo, personalmente, tengo claro cual es la solución: la instalación de más fondeos ecológicos adecuándose a una situación más próxima a la realidad de frecuentación de barcos. Que la gestión de estos sea pública o privada es algo que deben decidir las instituciones, pero eso no es ya una cuestión técnica sino política", sentencia San Félix.

Y es que en cuanto a la tramitación de sanciones por fondeos ilegales, la Dirección General de Medio Natural tramitó un total de 21 expedientes sancionadores a embarcaciones que durante el 2011 fondearon de manera incorrecta sobre praderas de Posidonia. Estos expedientes son fruto de las denuncias que nos llegan a través de los Agentes de Medio Ambiente y de la Guardia Civil. "Nuestros técnicos se encargan, por el momento, de informar a los patrones de los barcos que, en muchos casos, desconocen la normativa. Para nosotros esta labor es muy importante porque así evitaremos que se repitan estas situaciones. Este verano aún no ha finalizado la temporada y no sabemos cuántos de los expedientes recibidos terminarán en sanción", concluye la Directora General.