06 de octubre de 2012
06.10.2012

Posidonia oceánica hoy

06.10.2012 | 21:32
La protección de áreas marinas es la principal medida para proteger las praderas marinas. Aunque se han dado pasos para la protección de nuestros ecosistemas marinos (reservas marinas, arrecifes anti-arrastre, legislación ambiental, etc.) actualmente sólo un 17% de la superficie de praderas de Posidonia oceanica se encuentra protegida de forma algo efectiva y sujeta a algún tipo de gestión. Los llamados LIC (Lugares de Interés Comunitario) de la Red Natura 2000 contienen el 70% de la superficie de estas praderas, pero en la realidad estas figuras solo suponen una protección virtual o ´potencial´ del hábitat. Por tanto, en el marco de las Directivas Europeas actuales (de Hábitat y Estrategias Marinas) debe hacerse un mayor esfuerzo en los próximos años para aumentar la extensión de las praderas marinas protegidas. La otra gran medida a aplicar es aumentar el control y limitación del impacto del hombre en la zona costera, que es en definitiva lo que causa la pérdida de praderas. En este sentido, el trabajo realizado en el contexto de la Directiva Marco de Agua ha sido un gran avance, pero hay que realizar un esfuerzo aún mayor para su implementación y aumentar el espectro de medidas y actuaciones para minimizar el impacto del hombre en el ecosistema marino. Más específicamente, la reducción de todo tipo de vertidos al mar (incluyendo los de la acuicultura y las plantas desaladoras), la supresión de la pesca de arrastre en fondos inferiores a 100 metros de profundidad, la regulación del fondeo de embarcaciones y un mayor control de la entrada de especies exóticas, son algunas de las medidas necesarias para la conservación de nuestras praderas marinas. Se ha visto que estas praderas son susceptibles a los efectos del cambio climático, como el calentamiento del agua, pero son todavía más susceptibles si continúan debilitadas por los impactos de la actividad humana en nuestras costas.
La capacidad de las praderas marinas mediterráneas de amortiguar los efectos del cambio climático se debe a sus funciones ecológicas, las cuales a su vez dependen de su estado de conservación y de su extensión. Por tanto, cada metro cuadrado vale. El argumento de que "es que hay mucha" es erróneo y demagógico. Se estima que en las últimas 6-7 décadas la extensión total de las praderas se ha reducido al menos un 5% de su distribución original, debido en su mayor parte al impacto del hombre en nuestras costas. Esta cifra parece poco significativa, pero no es así pues equivale a la desaparición cada año de una superficie de praderas marinas equivalente a unos 100 campos de fútbol. La pesca de arrastre y el deterioro de nuestras aguas costeras es la causa principal de esta regresión. El problema de esta pérdida es que además es casi imposible de recuperar ya que la pradera de Posidonia crece a un ritmo muy lento y necesitaría miles de años para volver a su estado natural.

Dr. Juan Manuel Ruiz Fernández, Grupo de Ecología de
Angiospermas Marinas.
Instituto Español de Oceanografía

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