Palma ocupa el décimo lugar en la clasificación de las veinticinco ciudades españolas más sostenibles y es líder nacional en dos categorías, calidad del aire y movilidad.

Esta es la principal conclusión sobre Ciutat que presenta un estudio nacional patrocinado por la empresa Siemens y revisado por la consultora KPMG, que a la vez remarca que la ciudad también debe reducir la generación de residuos y las emisiones de monóxido de carbono.

Aunque el porcentaje de población que se desplaza al trabajo en un medio diferente al automóvil es relativamente bajo, Palma es líder nacional en movilidad por las ratios relativas a la densidad de sus red de transporte público y por la ratio que vincula a esta con la población de la ciudad. No significa que el transporte público funcione mejor que en otras ciudades, simplemente que tiene 4.043 metros de líneas de transporte público por kilómetro cuadrado y 21,3 metros de líneas de transporte público por cada habitante. Eso explica su situación de privilegio en el estudio.

Palma también lidera la clasificación de ciudades españolas por la calidad del aire. La concentración media diaria de dióxido de nitrógeno es de 19,8 microgramos por metro cúbico, lo que la sitúa en las diez primeras posiciones, que también ocupa a partir de sus niveles de dióxido de azufre (2,75 microgramos por metro cúbico) y por sus niveles de partículas en suspensión (24,1 microgramos por metro cúbico).