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Cometas negras como el petróleo del Prestige

Una ´performance´ convocada en Finisterre por un artista de Maria de la Salut homenajeó a los voluntarios que limpiaron el chapapote de la costa gallega

Las cometas volaron durante una hora en la Costa da Morte.

Las cometas volaron durante una hora en la Costa da Morte.

AITOR F. VALLESPIR PALMA

­Medio centenar de cometas negras sobrevolaron la playa de Rostro de Fisterra, en la Costa da Morte, el pasado fin de semana. Esta acción pretendía ser un sentido homenaje a los miles de voluntarios que se acercaron a Galicia para limpiar el chapapote de la costa tras el hundimiento del Prestige. Tras esta performance, de la que se hicieron mucho eco los medios de comunicación gallegos, había un artista mallorquín.

Es Martí Antoni Monjo i Ballester (Maria de la Salut, 1972), quien tardó cinco meses en poner en práctica el evento. Las protagonistas fueron las cometas negras, que, según Monjo, pretendían simbolizar "la lucha del hombre contra el viento y la climatología". Eran de color negro, como el chapapote que invadió el litoral gallego desde los depósitos del carguero hundido. Y se colocaron a lo largo de la playa, como recuerdo a la gran cadena humana multitudinaria que tuvo lugar tras la tragedia medioambiental.

El motivo de este homenaje a los voluntarios es que en noviembre se cumplieron los diez años de aquellos presuntos "hilillos de plastilina". "Vi que no hubo muchos actos de recuerdo del hundimiento del Prestige. Casi todo era de tipo cultural. Así que me pareció una buena idea dar las gracias a toda aquella gente que ayudó a limpiar las playas", explica Monjo. En total, participaron 45 cometas y unas 90 personas en el acto, organizado por este estudioso de las Bellas Artes.

La vinculación de este mallorquín con Galicia se remonta muchos años atrás. Allí cursó estudios artísticos universitarios, de allí es su pareja y en esa tierra pasa algunas de sus vacaciones. Por ello no titubeó ponerse manos a la obra y diseñar los artilugios voladores de forma artesanal -construidos adrede en poliéster, un derivado del petróleo-.

Igual que con el evento, numerosos voluntarios se animaron a ayudar a coser las cometas. Monjo asegura que esta historia no ha escrito sus últimas líneas y que las cometas negras de homenaje volverán a volar en marzo en la costa de Muxía.

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