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Sanidad

Los médicos de Baleares volverán a la huelga en octubre con paros indefinidos contra el nuevo estatuto marco

Simebal se sumará a la movilización nacional a partir del día 13 después del nuevo choque de los facultativos con el Ministerio de Sanidad

Los sindicatos reclaman un estatuto propio para los médicos y llevarán ahora sus reivindicaciones al Congreso de los Diputados

Imagen de archivo de una de las últimas manifestaciones en Palma contra el estatuto marco.

Imagen de archivo de una de las últimas manifestaciones en Palma contra el estatuto marco. / B. Ramon

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Los médicos de Baleares volverán a la huelga después del verano y esta vez con carácter indefinido. El comité de huelga de los sindicatos médicos ha decidido iniciar los paros a partir del próximo 13 de octubre en toda España como respuesta a la aprobación por parte del Gobierno del proyecto del nuevo estatuto marco, la norma que regulará las condiciones laborales del personal del Sistema Nacional de Salud. La fecha todavía debe ser ratificada por los comités ejecutivos de las organizaciones convocantes.

Los facultativos de las islas se suman así a una nueva movilización pocos meses después de las huelgas que protagonizaron el pasado invierno contra la reforma. El conflicto, lejos de resolverse este verano, vuelve ahora con una medida de presión mayor: una huelga sin una fecha de finalización establecida.

El presidente del Sindicato Médico de Baleares (Simebal), Miguel Lázaro, también presidente de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), explica que los representantes de los facultativos han optado por la estrategia de confrontación "más potente" ante la decisión del Ejecutivo central de seguir adelante con el estatuto marco sin atender, según el responsable, las principales reivindicaciones específicas de los médicos.

El Consejo de Ministros aprobó esta semana el proyecto de ley, que abandona así la fase gubernamental y pasa ahora a las Cortes Generales para iniciar su tramitación parlamentaria. Los sindicatos médicos consideran "agotada" la negociación con el Ministerio de Sanidad y pretenden trasladar la batalla al Congreso, donde buscarán apoyos entre los diferentes grupos para modificar sustancialmente el texto o frenar su aprobación.

Una de las principales reivindicaciones es un estatuto propio para los médicos, separado del marco común que regula al conjunto del personal sanitario. Los sindicatos defienden que las condiciones y responsabilidades de los alrededor de 180.000 facultativos de la sanidad pública requieren una regulación específica y consideran insuficientes los cambios que ha introducido el Gobierno.

Entre sus demandas también está una negociación diferenciada para los facultativos, el reconocimiento de una nueva clasificación profesional, una jornada ordinaria de 35 horas, cambios en las guardias y descansos y medidas sobre jubilación, maternidad y sobrecarga laboral.

El nuevo estatuto marco sí incorpora modificaciones respecto a la regulación actual. Entre ellas, establece una jornada máxima de 45 horas semanales, frente a las 48 actuales, limita a 17 horas el trabajo efectivo en las guardias y fija un descanso mínimo de doce horas entre jornadas. También introduce medidas destinadas a reducir la temporalidad.

Para Lázaro, sin embargo, los cambios son insuficientes. El presidente de Simebal considera que la reforma supone una oportunidad perdida para abordar uno de los problemas estructurales de la sanidad pública: la falta de médicos. Para el representante, mejorar de forma más profunda las condiciones laborales habría permitido hacer más atractiva la sanidad pública y favorecer la captación y fidelización de facultativos.

La huelga todavía podría evitarse si se reabre la negociación antes de octubre. Los sindicatos médicos mantendrán contactos con los grupos parlamentarios y el comité de huelga deberá concretar durante los próximos días el calendario y el funcionamiento de unos paros indefinidos que, según Lázaro, suponen un formato de protesta que hasta ahora no habían utilizado.

El Gobierno, por su parte, defiende que la reforma supone una mejora de las condiciones básicas del personal sanitario y una actualización necesaria de una regulación vigente desde 2003. Los médicos mantienen justo la lectura contraria: consideran que el texto no reconoce suficientemente las particularidades de su profesión y advierten de que volverán a las movilizaciones en octubre si antes no hay un cambio de rumbo.

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