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Terraferida pide prohibir las nuevas piscinas privadas en Mallorca y una moratoria urbanística

La entidad ecologista vincula la proliferación de estos equipamientos al "crecimiento residencial, el alquiler turístico y la construcción en suelo rústico"

Reclama cubrir las instalaciones existentes, tarifas progresivas para los consumos elevados y límites a los pozos particulares

Mapa de piscinas en Mallorca por puntos.

Mapa de piscinas en Mallorca por puntos. / Terraferida

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Juan A. Moreno

Juan A. Moreno

Palma

Terraferida ha reclamado este lunes una moratoria que frene el crecimiento residencial y turístico de Mallorca y ha planteado, entre sus principales medidas, prohibir la construcción de nuevas piscinas privadas, salvo las públicas o comunitarias. La entidad ha defendido que la proliferación de estos equipamientos forma parte de un modelo de crecimiento que también está aumentando la presión sobre el suelo, el agua y la vivienda.

La activista Tona Fuster ha relacionado directamente la expansión de las piscinas con "el alquiler turístico, la construcción en suelo rústico y la especulación inmobiliaria". Según ha explicado, disponer de una piscina hace que una propiedad resulte más atractiva para el mercado turístico y aumenta su valor. "Tener piscina en un inmueble supone que aumenta su valor y que es más atractivo de cara al alquiler turístico", ha señalado.

A su juicio, este proceso ha terminado repercutiendo también sobre el precio del suelo y de la vivienda. "No es una dimensión solo económica, sino también de carácter social", ha advertido.

VÍDEO | Mallorca construye cerca de 11.000 piscinas en nueve años y una de cada tres se ubica en suelo rústico

Vídeo: Redacción Digital | Foto: Terraferida

Cinco medidas para frenar el consumo

Ante esta situación, Terraferida ha planteado cinco medidas. La primera y más contundente supone prohibir definitivamente la construcción de nuevas piscinas privadas en Mallorca, con la excepción de las públicas y comunitarias.

También reclaman una protección definitiva del suelo rústico mediante la prohibición de nuevas edificaciones dispersas y proponen, además, reclasificar como suelo rústico los terrenos urbanizables para impedir nuevos desarrollos.

En cuanto a las instalaciones ya existentes, plantean que se establezcan medidas para cubrir las piscinas cuando no se utilicen, con el objetivo de reducir la evaporación.

La quinta propuesta pasa por aplicar tarifas progresivas al precio del agua para penalizar los consumos abusivos y establecer límites a los pozos en suelo rústico.

Transformación del territorio

Por su parte, el geógrafo y miembro de Terraferida Mateu Vic ha defendido que el problema debe abordarse desde el propio modelo de crecimiento. "Cada urbanización que pasa a ser urbanizada, ya sea una tipología extensiva de chalets, viviendas entre medianeras o bloques de pisos, también acaba incorporando piscinas, sea cual sea la tipología que se construya", ha afirmado.

Vic ha considerado que la expansión de estos equipamientos está vinculada a "la transformación del territorio" y ha reclamado actuar sobre los nuevos desarrollos, especialmente en las zonas de crecimiento residencial.

Terraferida ha cuestionado que, en un contexto de escasez de agua, se hayan aplicado restricciones al llenado de piscinas durante episodios de sequía mientras ha continuado la construcción de nuevas instalaciones. "Que ninguna administración contemple restricciones a la construcción masiva de piscinas dentro de las políticas hídricas, con un futuro de escasez de agua, es incomprensible", ha sostenido la entidad.

El césped también preocupa

Asimismo, la entidad ha puesto el foco en un elemento que, según han destacado, suele acompañar a las piscinas: los jardines con césped. Fuster ha advertido de que "no son solo las piscinas" las que generan consumo de agua y ha señalado que "la hierba también es un elemento que preocupa por la cantidad de agua que consume".

La entidad ha calculado que una hectárea de césped necesita unos 8.000 metros cúbicos de agua al año. Para ilustrarlo, Fuster ha puesto como ejemplo una vivienda con unos 600 metros cuadrados de césped, que requeriría alrededor de 480 metros cúbicos anuales. "Son 48 camiones cisterna de agua o, más o menos, un camión a la semana", ha explicado.

Así, la organización defiende que el debate no se limite al agua necesaria para mantener una piscina, sino que se aborde el modelo territorial que ha permitido su expansión.

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