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Boulevard

Consell, Govern y Calvià patrocinan el torneo Mallorca de tenis que invita a Nick Kyrgios

«Mallorca» y «cocaína» han aparecido juntas en millones de páginas de todo el mundo, a raíz de una competición promocionada con fondos públicos

El buzón de la Avenida Antoni Maura planteaba el domingo la posibilidad de devolver al exceso de turistas de excesos a sus hogares por correo, desde luego certificado.

El buzón de la Avenida Antoni Maura planteaba el domingo la posibilidad de devolver al exceso de turistas de excesos a sus hogares por correo, desde luego certificado. / MG

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Matías Vallés

Matías Vallés

La presentación del torneo Mallorca Championships de tenis de Santa Ponça estuvo aderezada en junio por representantes del Govern, el Consell y el ayuntamiento de Calviá. Durante el acto, Toni Nadal celebraba entre otras cosas que «tenemos grandes jugadores como Kyrgios, muchos eligen venir a Mallorca por la calidad de la hospitalidad». Digamos que no era la única calidad que preocupaba al tenista australiano, suspendido tras dar positivo en cocaína en la isla, consumo que ha reconocido.

El torneo 250 de la ATP no estaba obligado a incluir a Kyrgios, que llegó con una invitación especial o ‘wild card’ de la organización. El resultado fue la eliminación en la primera ronda a cargo de un desconocido, tras la cual procedió a la protocolaria destrucción de su raqueta en público, estrellándola en plena Santa Ponça. Un previsible comportamiento antideportivo, y todavía no se conocía el resultado de los análisis. De hecho, el australiano se hallaba tan aletargado en su único y fatídico partido que obligaba a dudar sobre las virtudes excitantes de las sustancias que consume.

Extrañarse de que la convocatoria innecesaria de Kyrgios acabe con un positivo por dopaje equivale a sorprenderse de invitar a Trump y que insulte a un periodista. El torneo va por su cuenta y puede invitar a cualquiera. Sin embargo, Govern, Consell y Calvià no tienen derecho a la culpa pero tampoco a la sorpresa, aparte de la obligación de informarse sobre los riesgos de sus avales. A raíz de una competición promocionada con fondos públicos , «Mallorca» y «cocaína» han aparecido en los titulares de millones de páginas del mundo entero, literalmente. De la BBC a la CNN, sería más fácil señalar con los dedos de una mano a aquellas cabeceras que no consideraron atractiva la conjunción de la isla y la droga. De hecho, el único elemento superfluo por obvio del titular es el nombre del deportista. ¿Qué tenista ha dado positivo por cocaína en Mallorca? Demasiado fácil.

La mala suerte también hay que buscarla, y nadie negará que las instituciones promotoras de Kyrgios se colocaron en una posición privilegiada para pegarse un batacazo. En efecto, se trata de los mismos partidos que vigilan histéricos que no se formule ni una crítica periodística contra el turismo abusivo, por la mala publicidad que implica. Como quedan trescientos días para la próxima edición y Govern, Consell o Calvià van a repetir color político en las elecciones de mayo, con un poco de suerte Kyrgios ya ha cumplido su sanción por lo que podrán repetir la invitación.

¿Para qué sirve un torneo de tenis de Mallorca? Tomemos por ejemplo el partido disputado en su día por los inolvidables Griekspoor, a la sazón número 32 de la ATP, y Moutet, número 36. Según los datos de las plataformas de predicción Polymarkeyt y Kalshi que han revolucionado el panorama informativo, el choque generó 92 mil euros en apuestas, no hay más que añadir. (¿ No se olvida usted de dar el resultado del apasionante encuentro?) A quién le importa, nadie va a buscarlo en Google ni por curiosidad. Por cierto, un partido del Mallorca genera un millón solo en apuestas en una de las firmas citadas, lo cual implica que alguien pierde ese dinero.

En la imagen que hoy nos ilustra, captada el pasado domingo en la Avenida Antoni Maura, la reprensible inscripción de ‘Tourist Go Home’ en un buzón adquiere la dimensión de una ‘performance’. Reenviar al exceso de turistas de excesos por correo, desde luego certificado y con los sellos correspondientes. En fin, nos espera un atestado de doscientas páginas. Y aunque el mobiliario pintarrajeado es excesivo, causa menos daño a la imagen de Mallorca que las autoridades metidas a promotoras deportivas.

A propósito, si tuviera la repercusión electoral que merece nos detendríamos en una excelente crónica de Pilar Martínez bajo el epígrafe de «El recorte de hamacas y sombrillas tiene coste», en estas páginas. O sea que la entonces directora general de Costas se traslada a Formentera, donde Maria Joaquina Ferrer Matas tiene que soportar a empresarios que «de malos modos» le señalan que «ya sabían a qué partido político no votarían en el futuro». Y de remate que harían «lo que les diera la gana» con las concesiones de hamacas. En lugar de defender a su alto cargo, que además es mujer, el Govern la destituye de modo fulminante. Por si alguien se extraña de que el ejecutivo balear patrocine a Kyrgios.

Un poco hartos de los lagrimones de hoteleros y restauradores, que se quejan cada año de la deserción de los clientes sin reparar en sus precios disparatados ni en la calidad que ofrecen. Me obligan a repasar mis incursiones en restaurantes de este mes. He visitado el hotel Portixol y L’Artista en un Iberostar de Playa de Muro, pagando en los dos casos como un mal periodista. Ambos locales se hallaban llenos hasta la bandera y sin que esta presión alterara la calidad de sus platos. A menudo es más conveniente aprender que protestar.

Reflexión dominical dilatada: «Lo improbable solo necesita más tiempo».

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