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Casi un millar de personas forman una cadena humana ‘a la fresca’ en Palma: “No estamos en contra del turismo, pero sí de la masificación”

La protesta, con presencia de la activista Madò Farta, recorrió el Centro de la ciudad exigiendo límites a la turistificación y un cambio de modelo económico

Residentes expresan su cansancio por la transformación de la isla y piden a los políticos que inviertan en otras facetas más allá del turismo

Así ha sido la cadena humana 'a la fresca' en Palma contra la masificación turística

EP

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Palma

El GOB y Terraferida han organizado este sábado por la tarde una cadena humana ‘a la fresca’ por el centro de Palma para denunciar lo que consideran el “silencio” del Govern y del Consell de Mallorca ante la creciente saturación turística de la isla. La protesta ha reunido a cerca de un millar de personas que han pedido a las instituciones que adopten medidas para hacer frente a esta problemática.

A las 19 horas han empezado a llegar los primeros participantes a la Plaza de España, superándose las 200 personas poco después del inicio de la convocatoria. A las 19.15 horas, antes de que comenzara la formación de la cadena, la vicepresidenta y portavoz del GOB Mallorca, Tonina Siquier, ha atendido a los medios para explicar los motivos de la movilización y las principales reivindicaciones de los organizadores.

Siquier ha criticado la falta de respuesta de las instituciones a las demandas surgidas de las movilizaciones contra la masificación. “Vamos a pedir al Govern que nos reciba”, ha explicado, en referencia a la presidenta del Govern, Marga Prohens, y al presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés. La portavoz del GOB ha recordado que “70.000 personas en el carrer merecen una respuesta” y ha asegurado que todavía están esperando una contestación.

También ha criticado las políticas aprobadas durante la actual legislatura. “No solo no han tomado medidas, sino que durante esta legislatura se han aprobado leyes tan nefastas” que, según ha denunciado, permiten seguir construyendo y facilitan nuevas legalizaciones en suelo rústico y espacios naturales. “Aquellas leyes que han aprobado durante estos tres años van justo en el sentido contrario a lo que están diciendo”, ha afirmado.

Un ambiente reivindicativo

Después de las declaraciones, los organizadores han comenzado a distribuir a los asistentes en 30 grupos, uno por cada voluntario que ha participado en la organización de la cadena. Con la ayuda de un megáfono, Siquier ha ido asignando a los participantes a grupos de entre 30 y 50 personas. A medida que eran organizados, los grupos iniciaban el recorrido hasta llegar al punto exacto en el que debían situarse para formar la cadena humana.

Los primeros grupos se han desplazado hasta la zona más cercana a la Lonja, mientras que los últimos se han situado junto a la Plaza de España, concretamente en la calle Sant Miquel. Sobre las 19.30 horas ha salido el último grupo y la cadena ha quedado formada a lo largo del recorrido previsto.

La cadena ha pasado por Porta Pintada, Sant Miquel, Plaza Mayor, Jaume II, Cort, Conqueridor y Antoni Maura, hasta llegar a la zona de la Lonja, con el objetivo de acercarse lo máximo posible al Consolat de Mar. La protesta ha durado alrededor de dos horas.

Entre los participantes se encontraba la activista mallorquina Madò Farta, que ha formado parte del grupo situado en la calle Sant Miquel y ha llevado una pancarta con el mensaje “Prohens, Mallorca està farta!”. Entre algunos grupos se han dejado espacios para facilitar el paso de las personas que no participaban en la protesta. Algunos asistentes se han situado a la izquierda de las calles y otros a la derecha con el mismo objetivo.

Una de las principales características de la concentración ha sido que los participantes han acudido con sus propias sillas, que han utilizado para sentarse mientras formaban la cadena humana. La gran mayoría ha llevado una, aunque otros se han sentado directamente en la acera y algunos incluso han llevado alfombras. Además, muchos de ellos han llevado camisetas blancas, rojas y verdes, colores que representan los siurells, una de las figuras tradicionales más reconocibles de Mallorca.

El ambiente ha sido tranquilo durante toda la movilización y apenas ha habido alboroto. Familias con niños y personas de diferentes edades han participado en la cadena, y muchos asistentes han llevado comida y juegos para entretenerse durante las dos horas que ha durado la protesta. Una banda de música, integrada por personas vestidas con el mismo disfraz de paje que caracteriza a Madò Farta, también ha amenizado la tarde.

A lo largo del recorrido se han podido ver pancartas con mensajes como “Stop i prou lloguers turístics”, “Illa saturada, Mallorca destrossada”, “Mallorca al Límit, Nosaltres també”, “Som de lletres, però crec que no hi cabem” o “Els carrers seran sempre nostres”.

Los residentes reclaman límites a la masificación turística

Entre los asistentes, Malena Isern ha explicado que la protesta responde al cansancio de una parte de la población ante la transformación de la isla. “Estamos muy cansados de la turistificación de las islas, que hace que Mallorca ya no sea la misma que antes”, ha asegurado. Isern ha lamentado que cada vez haya “más restaurantes, bares y heladerías en lugar de comercios más necesarios” y ha defendido una Mallorca “que contemple límites”.

No estamos en contra del turismo, pero creemos que hay demasiados”, ha señalado la participante, que ha pedido a los políticos que inviertan en otros modelos económicos para que la isla no dependa exclusivamente del sector turístico.

En la misma línea, María José Garrofé ha asegurado que “no estamos en contra de los guiris, pero sí de la masificación que hay en las islas”. Su deseo, ha explicado, es que sus hijos y nietos puedan disfrutar de “una Palma más libre para nosotros”.

Por su parte, Pep Mulet también ha reclamado un cambio de modelo económico. “Pensamos que ya hay demasiada gente y tenemos que buscar una manera de recuperar la isla que teníamos”, ha afirmado. A su juicio, los políticos deberían potenciar más los sectores primario y secundario y “no priorizar tanto el terciario”. “No queremos depender del turismo solamente”, ha añadido.

Los participantes trasladan sus reclamaciones al Consolat de Mar

Durante la protesta, los organizadores también han querido recoger la opinión de los asistentes sobre el futuro de la isla. Para ello, han repartido folios en los que cada participante ha podido escribir brevemente qué Mallorca quiere para los próximos años. Los mensajes han sido recogidos posteriormente por los más de 30 voluntarios que participaron en la protesta, que se han encargado de trasladarlos al Consolat de Mar sobre las 21 horas para hacer llegar a las instituciones las preocupaciones y propuestas expresadas durante la movilización.

A diferencia de otras protestas, en esta ocasión no se ha realizado ninguna lectura de manifiesto ni se ha organizado una concentración final en la Lonja. Los organizadores han explicado que su intención es mantener en todo momento el carácter pacífico de la protesta y evitar nuevos enfrentamientos con las fuerzas policiales. “Se trata de una protesta pacífica”, han defendido durante la movilización.

Asimismo, no se ha producido ningún incidente ni ha sido necesaria la intervención policial. Según lo observado durante el acto, los agentes únicamente han pedido a los organizadores que dejaran espacios para permitir el paso de las personas que circulaban por las calles, algo que se ha desarrollado con normalidad.

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