Cuatro islas, cuatro climas: así cambia el tiempo entre Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera
El viento, el relieve, la cercanía al continente y la influencia marítima explican los grandes contrastes meteorológicos del archipiélago balear

Las Baleares están relativamente cerca unas de otras y, sin embargo, cada isla tiene su propio clima / Gobierno de España
Aunque las islas Baleares están relativamente cerca unas de otras, presentan curiosas diferencias climáticas. Mientras en Mallorca el calor aprieta durante el día, en las islas vecinas las temperaturas suelen ser, por ejemplo, algunos grados más agradables. Menorca es conocida como la «isla del viento»; Ibiza puede presumir de ser la «isla del sol», por registrar el mayor número de días despejados; y Formentera es la más seca, al acumular las menores precipitaciones.
Hemos preguntado a la delegada de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Baleares, María José Guerrero, y al meteorólogo ya jubilado Agustí Jansa Clar, que trabajó durante 43 años en el organismo, por qué se producen estas diferencias y cómo está afectando específicamente el cambio climático al archipiélago.
La ventosa Menorca
Según los meteorólogos, entre los factores climáticos que explican muchas de estas diferencias están la ubicación concreta de cada isla en el Mediterráneo, su distancia respecto a la Península y su tamaño.
«Menorca, por ejemplo, es la isla más expuesta a los vientos de tramontana. Estos se producen por la canalización del aire entre los Pirineos y el Macizo Central francés. En la isla se registran unos 22 días al año con vientos fuertes de más de 40 km/h», explica María José Guerrero.
La incidencia de los vientos del norte disminuye hacia el oeste. «Las Pitiusas —Ibiza y Formentera— están, por su situación, más protegidas del viento. En Ibiza, la tramontana fuerte se registra, en comparación con Menorca, solo en entre un 10% y un 20% de los casos», señala Guerrero.
Un estudio que la Agencia Estatal de Meteorología realiza desde 1966 con datos del aeropuerto de Menorca ha constatado que la frecuencia del viento de tramontana está disminuyendo.
«Menorca es, además, la isla más alejada de la Península, por lo que tiene el clima más marítimo», añade Agustí Jansa Clar. Ibiza y Formentera están sensiblemente más cerca del territorio peninsular, de modo que allí la influencia del clima continental es mayor.

Ferri entre Menorca y Mallorca / Balearia
La Mallorca más continental
Mallorca es tan grande que la propia isla funciona casi como un pequeño continente. En muchos puntos predominan más las influencias continentales, mientras que el efecto marítimo se percibe menos que en el resto de las islas, explica el meteorólogo de 77 años.
Eso explica también que en Mallorca las diferencias de temperatura entre el día y la noche, o entre el verano y el invierno, sean a menudo mayores que en las demás islas Baleares. «La influencia del mar atenúa esas diferencias», señala Agustí Jansa Clar. Al fin y al cabo, el mar tiene una mayor inercia térmica que la tierra. «Durante el día no se calienta tanto y por la noche tampoco se enfría tanto», añade Guerrero. Por este motivo, en verano y dependiendo del viento, el interior de Mallorca puede registrar temperaturas más altas que las zonas costeras.
Además, la mayor complejidad de la orografía mallorquina hace que dentro de la propia isla exista una mayor variedad de climas locales y también más episodios extremos. «Popularmente se conoce Mallorca como la “isla de la calma”, pero en invierno se registran con regularidad fuertes temporales», recuerda Guerrero.
El secreto de los chubascos en el interior de la isla
Debido al mayor tamaño de Mallorca, durante el día se generan diferencias de temperatura más acusadas entre la tierra y el mar, explica la responsable de AEMET en Baleares, María José Guerrero. Estas diferencias impulsan las brisas marinas hacia el interior de la isla, donde contribuyen a refrescar el ambiente.
En jornadas de inestabilidad atmosférica, los vientos procedentes de las distintas costas pueden confluir en un punto del interior. Esto favorece la formación, durante la tarde, de nubes de evolución, capaces de provocar chubascos o tormentas locales y de corta duración.

La intensidad de las lluvias en Mallorca puede variar mucho de un lugar a otro / Manu Mielniezuk
Mallorca: grandes diferencias en las precipitaciones
Una de las circunstancias que mejor refleja hasta qué punto pueden variar las condiciones entre unos puntos y otros de Mallorca es la cantidad de lluvia. «Mientras que en el sur de la isla caen de media al año entre 300 y 500 litros por metro cuadrado, en el corazón de la Serra de Tramuntana se superan los 1.200 litros», explica Guerrero.
La principal razón es el efecto del relieve de la Tramuntana. Quien recuerde las clases de Geografía entenderá rápidamente la explicación de Guerrero: «La montaña intensifica el movimiento ascendente del aire húmedo que llega a la isla. Cuando ese aire choca con el relieve, se ve obligado a ascender, lo que favorece la condensación y las precipitaciones». A diferencia de las otras islas, Mallorca cuenta con montañas relativamente altas, de casi 1.500 metros.
El viento también desempeña un papel importante en las lluvias. «Como los vientos del norte y nordeste generan condiciones especialmente favorables para las precipitaciones, llueve más en el norte de Mallorca. Hacia el sur, en cambio, se produce lo que se conoce como una sombra pluviométrica», explica María José Guerrero.
Ibiza, la isla más lluviosa
En la comparación entre las islas Baleares, Mallorca ocupa el segundo puesto en cuanto a precipitación media anual, con 557 litros por metro cuadrado. Le sigue Menorca, con 514 litros por metro cuadrado.
En Formentera, con 322 litros por metro cuadrado, es donde menos falta hace el paraguas. La primera posición corresponde, por tanto, a Ibiza, con 577 litros por metro cuadrado.
Los datos proceden del periodo de referencia 1991-2020, que constituye actualmente el periodo climático normal de 30 años.

Ibiza es conocida como la "isla del sol" / Julia K.
Esto puede parecer, al menos para quien no esté familiarizado con la meteorología, algo contradictorio con el hecho de que Ibiza sea también la isla con más días de cielo despejado. «Si tomamos como referencia los datos de los aeropuertos, en Ibiza hay de media casi 90 días al año con el cielo completamente despejado, frente a los 71 del aeropuerto de Palma y los 63 del aeropuerto de Menorca», explica María José Guerrero.
La razón es que Ibiza está menos expuesta a las borrascas. «En las zonas donde la influencia de las bajas presiones es mayor, también hay más nubosidad», señala Agustí Jansa Clar.
Mallorca, la «reina de la nieve», con 9,3 días al año
Que en Mallorca nieve de vez en cuando, sobre todo en las zonas más elevadas de la Serra de Tramuntana, no es ningún secreto. Según los datos de AEMET correspondientes al periodo 1990-2024, la mayor de las islas Baleares registra una media de 9,3 días de nieve al año.
Muchos residentes de larga duración probablemente todavía recuerden bien el año 2012, cuando incluso Palma se convirtió en un paisaje invernal, rememora Agustí Jansa Clar. Diez años después, con motivo de la borrasca Juliette, en las zonas costeras del municipio llegó a registrarse al menos aguanieve.

En contadas ocasiones, la nieve también llega a la costa de Mallorca: nevada en Cala Fornells Aldea III, en Peguera / Archivo Aldea III
«En Menorca, entre 1990 y 2024 se registraron en total 30 días de nieve. Eso equivale a una media de casi un día al año, concretamente 0,9 días», explica María José Guerrero.
En las Pitiusas, en cambio, resulta bastante improbable poder hacer un muñeco de nieve, sobre todo porque en estas latitudes la nieve se derrite muy rápidamente. De media, solo se ha observado nieve durante 0,4 días al año, es decir, apenas unas horas.
Mallorca no solo encabeza las estadísticas de nieve, sino también las de heladas. «Esto se debe a que por la noche la isla se enfría más que el resto de Baleares. Las razones son el efecto de la “continentalidad” y un relieve más acusado», explica la meteoróloga. La influencia del relieve en la frecuencia de las heladas también puede observarse en Sant Joan de Labritja, municipio del norte de Ibiza, donde las heladas son bastante más frecuentes que en el resto de la isla.
Un aeropuerto entre la niebla
Puede que alguna vez su vuelo se haya retrasado por este motivo: precisamente en los alrededores del aeropuerto de Mallorca se forma niebla con bastante frecuencia. La responsable de AEMET también tiene una explicación: «La niebla se forma por la condensación del vapor de agua contenido en el aire. En noches despejadas y con poco viento, el suelo pierde calor por radiación y enfría el aire situado encima. Si la humedad es suficientemente alta, ese enfriamiento puede hacer que el aire alcance el punto de saturación. El vapor de agua se condensa y se forma la niebla».

Niebla en el aeropuerto de Mallorca / DM
Estas condiciones se dan con especial frecuencia precisamente en el entorno del aeropuerto de Son Sant Joan. «El aeropuerto está situado en una llanura donde se acumula el aire frío que desciende desde el interior de la isla. Además, la humedad presente en las capas bajas de la atmósfera favorece todavía más la formación de niebla, por ejemplo después de situaciones meteorológicas con vientos del sur», explica Guerrero.
Según los meteorólogos, en el este de Mallorca también se forma niebla con relativa frecuencia, con repercusiones en el tráfico por carretera. «Su aparición se ve favorecida por vientos flojos de componente este, que aportan humedad a estas zonas», señala Guerrero.
Cada vez más noches tropicales y olas de calor
El rocío, la nieve y la niebla recuerdan mucho al tiempo invernal, algo que ahora mismo muchos residentes y turistas agradecerían. Sin embargo, en agosto predominan las noches tropicales muy cálidas. El calentamiento global está provocando un aumento de este tipo de noches en el archipiélago, aunque con distinta intensidad según la zona.
«En el aeropuerto de Ibiza, donde durante el periodo 1991-2020 se registró una media de 79 noches tropicales al año, se observa una tendencia al alza de unas 2,4 noches adicionales por década. En el aeropuerto de Palma, donde la media es de 30 noches tropicales al año, el incremento es más acusado: allí se suman de media unas siete noches tropicales por década. En Menorca, en cambio, hasta ahora no se aprecia una tendencia tan clara», explica Guerrero.
¿Cada vez más calor? No en todas partes...
Al mismo tiempo, también aumenta la frecuencia de las olas de calor. Sobre todo en Mallorca, este tipo de episodios se ha hecho mucho más habitual en las últimas décadas. En Ibiza la evolución es similar.
En Menorca, en cambio, las desviaciones registradas respecto a la media a largo plazo todavía son demasiado escasas para poder establecer una tendencia clara.
También resulta significativo el aumento de los días muy cálidos, en los que se combinan temperaturas elevadas durante el día con mínimas nocturnas igualmente altas.
En cuanto a la evolución de las temperaturas, Formentera es la isla donde más ha aumentado la temperatura media, con una subida de 0,6 grados al comparar los periodos 1981-2010 y 1991-2020. En Mallorca, el incremento ha sido de 0,2 grados, y en Ibiza, de 0,1 grados.
En Menorca, en cambio, la temperatura media anual se ha mantenido sin cambios.
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