Una constructora de Mallorca convierte un local en viviendas para evitar que dos trabajadores se marchen
Finques La Trapa transforma un establecimiento vacío de Inca en dos pisos para dos oficiales que tenían dificultades para encontrar un alojamiento digno
La iniciativa busca facilitar su continuidad en la empresa ante la escasez de mano de obra cualificada y los problemas que provoca el encarecimiento del alquiler en la isla

Ana B. Muñoz
A mediados de septiembre, si se cumplen los plazos previstos, dos trabajadores de una constructora de Inca podrán dejar atrás las precarias condiciones de alojamiento en las que viven actualmente. Uno de ellos reside en una vivienda precaria por la que paga 600 euros al mes. El otro comparte piso con varias personas y no puede traer a Mallorca a su mujer y a sus hijos desde Marruecos.
Para evitar que ambos acabaran marchándose de la isla en busca de mejores condiciones de vida, la empresa para la que trabajan ha decidido ofrecerles una solución que va más allá del salario: construirles dos viviendas de alquiler en un local que era de su propiedad. Finques La Trapa ha transformado un establecimiento vacío de Inca en dos pisos que serán destinados exclusivamente a estos dos oficiales de albañilería.
"Al final, es una manera de fidelizar el personal y ofrecerles una oportunidad de tener una vivienda digna", explica Miguel Cabello, gerente de la empresa, aunque reconoce que también es una forma de evitar perder a dos trabajadores cualificados en un momento en el que encontrar determinados perfiles se ha convertido en una tarea cada vez más complicada para las constructoras.
"Se nos encendió la bombilla"
La idea surgió después de que el inquilino que ocupaba el local se marchara. El inmueble, de unos 200 metros cuadrados, quedó vacío y coincidió con que los dos trabajadores trasladaron a la empresa que, si no encontraban unas mejores condiciones de vivienda en Mallorca, acabarían buscando otras opciones fuera de la isla.
"Disponiendo del local y siendo nosotros constructores, se nos encendió un poco la bombilla", señala Cabello. La posibilidad de cambiar el uso de establecimientos comerciales para convertirlos en viviendas permitió a la empresa plantear la reforma.
El resultado serán dos pisos completamente independientes, con sus correspondientes escrituras. Uno contará con una habitación doble, salón-comedor, baño y terraza y estará destinado al trabajador que vive solo con su mujer. El otro, pensado para el empleado que quiere reunirse con su familia, tendrá tres habitaciones —dos de ellas dobles—, salón-comedor, dos baños y terraza.
Las viviendas tendrán entre 60 y 80 metros cuadrados aproximadamente y las obras comenzaron hace dos meses. La previsión es que estén terminadas en las próximas semanas y que a principios de septiembre puedan instalarse puertas, parquet y el resto del equipamiento para que sus futuros inquilinos puedan entrar a vivir lo antes posible.
"Hemos hecho una reforma exprés porque también nos urgía que ellos pudieran prescindir de sus alquileres precarios", afirma Cabello.
Dos trabajadores en riesgo de marcharse
Los dos empleados son oficiales de albañilería y llevan tres años trabajando en Finques La Trapa. Llegaron desde Marruecos con un precontrato de la empresa, fueron incorporándose a la plantilla y, con el paso del tiempo, se consolidó una relación de confianza.
Sin embargo, desde el principio trasladaron las dificultades que tenían para encontrar alojamiento. Por eso, la empresa les planteó la posibilidad de esperar a que terminara la reforma. "Les dijimos: 'si tenéis un poco de paciencia, vamos a hacer esto y será para vosotros'", señala Cabello. La decisión responde a un interés compartido: "Es un win-win: ganan ellos porque tienen una vivienda digna y ganamos nosotros porque continúan trabajando con nosotros".
Cabello asegura que el precio del alquiler no se determinará siguiendo los valores actuales del mercado. La intención es buscar "un precio justo para ellos y para la empresa" y, aunque quieren obtener algún rendimiento de la inversión, admite que el principal beneficio no será económico.
La vivienda, un obstáculo para atraer y retener trabajadores
El caso de estos dos oficiales refleja un problema que la empresa asegura haber detectado también en otros trabajadores que han pasado por Mallorca. "Ha habido gente que venía de paso, que se quedaba un tiempo compartiendo piso y luego se marchaba porque aquí no tenía opciones", explica Cabello.
La vivienda, sostiene, se ha convertido en un obstáculo cada vez mayor para atraer y mantener mano de obra. "Es terrible. En Mallorca, como no tengas un buen sueldo, tus padres tengan un piso o heredes de la abuela, es muy complicado", lamenta.
A esta situación se suma la escasez de trabajadores cualificados en la construcción. "Peones pueden ir saliendo, pero oficiales cualificados hay pocos", afirma. En un sector con una elevada rotación, lograr que un trabajador se incorpore y permanezca durante años en una misma empresa es cada vez más difícil.
Por eso, Finques La Trapa ha acabado haciendo lo que mejor sabe hacer para resolver un problema que también afecta a su propia actividad: construir vivienda. No para venderla ni para sacarla al mercado del alquiler, sino para que dos de sus trabajadores puedan seguir viviendo y trabajando en Mallorca.
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