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Sanidad

Juan Mendoza, dos años sin diagnóstico: "Son Espases rechaza el PET-TAC que podría ayudar a saber qué me pasa"

Juan Mendoza, de 36 años, lleva desde mayo de 2024 buscando una explicación a una enfermedad que ha cambiado por completo su vida

Un internista de Son Llàtzer solicitó la prueba en junio, pero Son Espases la ha rechazado

Juan Mendoza, de 36 años, lleva dos años enfermo y sin diagnóstico, pese a que ha ido innumerables veces a Son Espases y Son Llàtzer.

Juan Mendoza, de 36 años, lleva dos años enfermo y sin diagnóstico, pese a que ha ido innumerables veces a Son Espases y Son Llàtzer. / DM

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Hace poco más de dos años, Juan Mendoza conducía, trabajaba, estudiaba, hacía deporte y viajaba con frecuencia. Ahora tiene 36 años, camina con muletas, no puede conducir, depende de otras personas para muchas actividades cotidianas y lleva de baja desde febrero de 2025. Lo peor, cuenta, es que sigue sin saber qué le ocurre: "Llevo dos años y tres meses sin un diagnóstico claro". Ahora es uno de los pacientes afectados por los problemas del servicio de Medicina Nuclear de Son Espases. Un internista de Son Llàtzer solicitó a finales de junio que le realizaran un PET-TAC, una de las pruebas que todavía no le han practicado después de numerosas exploraciones durante estos dos años. Después de reclamarla hasta en seis ocasiones, el hospital (el único público que tiene esta máquina en Baleares) finalmente ha rechazado la solicitud.

Ha pasado precisamente cuando Son Espases ha comenzado a restringir determinadas exploraciones PET-TAC ante la falta de facultativos, tal y como avanzó este periódico. El servicio está priorizando a pacientes con una neoplasia ya confirmada y limitando, entre otros supuestos, las pruebas destinadas a descartar tumores o estudiar patologías no oncológicas cuando no exista una indicación claramente establecida o puedan utilizarse otras técnicas de imagen.

Juan no tiene un cáncer diagnosticado y tampoco sabe qué enfermedad tiene, por eso su internista había solicitado la exploración: "No digo que el PET-TAC dé respuesta a todos mis problemas. A lo mejor me lo hago y no sale nada. Pero es una de las últimas pruebas que me quedan y necesito agotar todas las posibilidades diagnósticas para averiguar qué me pasa", recalca.

Seis reclamaciones

Desde que solicitó la prueba, asegura haber reclamado en seis ocasiones: cuatro desplazándose personalmente hasta Son Espases y otras dos por vía telemática, teniendo en cuenta que no puede caminar sin muletas ni conducir y depende de otras personas para desplazarse. La semana pasada volvió al hospital después de que le indicaran que volviera si seguía sin recibir una cita. Fue entonces cuando, según relata, le comunicaron que habían rechazado el PET-TAC porque no estaba indicado en su caso. Juan pidió reiteradamente una explicación por escrito y después presentó una reclamación.

La respuesta que le han dado desde el hospital es que la prueba se rechaza porque los especialistas del servicio consideran que no está indicada y la decisión responde a criterios clínicos. Para Juan, la contestación no resuelve la principal pregunta: por qué se descarta una exploración solicitada por el médico que está estudiando su enfermedad.

El paciente ha consultado la posibilidad de realizarse el PET-TAC en la sanidad privada, en la Rotger, la única clínica que tiene esta máquina en el ámbito privado. Allí, explica, podría hacerlo en aproximadamente una semana, pero tendría que afrontar un coste de unos 1.400 euros si su seguro no lo cubre.

Igualmente, el PET-TAC es el último capítulo de una historia que comenzó en mayo de 2024. Los problemas empezaron justo después de una infiltración en la ingle que recibió por un dolor previo. Aunque es cuidadoso y no atribuye directamente su enfermedad a una negligencia, afirma que, por el motivo que sea, a partir del día siguiente de aquella infiltración su estado comenzó a deteriorarse progresivamente. Tuvo que dejar de conducir y practicar deporte, y más tarde, tampoco pudo mantener sus estudios ni su trabajo. Durante meses acudió repetidamente a Urgencias, tanto en Son Espases como en Son Llàtzer, por fuertes dolores, pero nunca ha conseguido una explicación sobre qué le ocurre.

Ha pasado por numerosos especialistas, pruebas e ingresos. Este mismo año ha estado ocho días hospitalizado en la sanidad privada y otros quince en Son Llàtzer, pero en 2025 estuvo hasta 50 días ingresado. Desde noviembre, destaca, un internista de Son Llàtzer sí está siguiendo de forma continuada su caso y fue precisamente quien solicitó el PET-TAC. Igualmente, asegura que han sido dos años marcados por el "maltrato institucional", con la sensación de "tener que pelear" continuamente para conseguir citas, pruebas, respuestas y documentación mientras su estado empeora.

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