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El combustible encarece las clases prácticas de las autoescuelas de Baleares: “No queda más remedio que subir los precios”

El incremento del precio de la gasolina y el diésel obliga a los centros de formación vial a incrementar el precio de los cursos, pudiendo afectar la economía de los alumnos

La Asociación de Autoescuelas de las islas asegura que el Govern no asume ninguna de estas subidas, con lo cual recae íntegramente en los centros

Imagen de un coche de la autoescuela Ribas.

Imagen de un coche de la autoescuela Ribas. / M. Mielniezuk

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Palma

El aumento del precio de la gasolina y el diésel empieza a notarse también en las autoescuelas de Baleares. Estos centros dependen de sus vehículos para las clases prácticas y, a diferencia de un coche particular, los utilizan muchas horas al día, recorriendo numerosos kilómetros. Por ello, cualquier subida del combustible repercute directamente en sus gastos.

El problema no se limita al precio del surtidor. En una misma jornada pueden encadenar varias clases, especialmente por ciudad, donde las paradas, semáforos, rotondas y cambios de velocidad incrementan el consumo. A esto se suman otros costes necesarios para mantener los vehículos en condiciones, como el mantenimiento, las reparaciones, los seguros y el cambio de neumáticos. Al necesitar los coches disponibles prácticamente todos los días, el combustible se convierte en un gasto importante dentro de una actividad con costes ya elevados.

Mantener los precios actuales implica asumir el aumento de los gastos y reducir los márgenes de beneficio. En cambio, subir el precio de las clases supone trasladar parte del incremento a los alumnos, para quienes cada práctica representa ya un esfuerzo económico, especialmente cuando necesitan muchas horas antes del examen.

En este sentido, Imma Parets, trabajadora de la Autoescuela Darder, explica que “hemos tenido que subir un euro el precio de las clases prácticas debido al encarecimiento del combustible”. Asegura que “no hemos notado una reducción del número de alumnos, ya que cada vez son más quienes quieren obtener el carné cuanto antes”. Sin embargo, sí han observado que algunos han pasado “de hacer tres clases semanales a dos”.

AUTOESCUELA DARDER

AUTOESCUELA DARDER / Ana Belén Muñoz

Una situación similar se vive en la Autoescuela Taronja y Blau. Su trabajadora Clara explica que “nos hemos visto obligados a subir los precios porque no podíamos asumir el incremento del combustible”. Y es por eso que en agosto aumentaron dos euros el precio de las clases. “Entendemos que haya alumnos que quieran buscar opciones más económicas, pero también deberían adaptarse a la situación que tenemos”, afirma.

El encarecimiento del combustible también puede modificar los hábitos de los alumnos. Algunos podrían hacer menos clases, espaciar las prácticas o comparar precios antes de matricularse. Sin embargo, la demanda sigue siendo necesaria, ya que el carnet de conducir continúa siendo importante para desplazarse y acceder a determinados empleos.

La presidenta de la Asociación de Autoescuelas de Baleares, Joana Ribas, destaca que el problema va más allá del precio del diésel y que también influyen otros gastos, como el material. “Es imposible no repercutir este aumento de costes porque no queda más remedio que subir los precios de las clases”, afirma.

Asimismo, señala que “el Govern no asume ninguna de estas subidas y que son las propias autoescuelas las que deben afrontarlas”. Esto también repercute en los alumnos, ya que unas clases más caras hacen que obtener el carné suponga un mayor desembolso. La presidenta advierte de que, si la situación empeora, “las autoescuelas podrían verse obligadas a aumentar todavía más los precios”.

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