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Investigación

El último gran brote de peste en Mallorca, reconstruido dos siglos después: mató a más de 2.400 personas y no fue solo bubónica

Dos investigadores desentrañan la epidemia de 1820 en Mallorca con partes sanitarios diarios inéditos y métodos estadísticos avanzados

La enfermedad mató a más de 2.400 personas en el Llevant y alcanzó una letalidad cercana al 78%

Monumento en Son Servera dedicado a las víctimas de la peste de 1820.

Monumento en Son Servera dedicado a las víctimas de la peste de 1820. / DM

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Durante décadas, la peste que arrasó el Llevant de Mallorca en 1820 se ha explicado fundamentalmente como un brote de peste bubónica. Más de dos siglos después, dos investigadores han reconstruido matemáticamente aquella epidemia y plantean que fue bastante más compleja: la elevada mortalidad apunta a que las formas neumónica y septicémica tuvieron también un peso muy importante en la transmisión.

La demógrafa mallorquina Joana Maria Pujadas-Mora y el catedrático de Estadística Pere Puig firman la investigación ‘The 1820 Mallorca Plague Was Not a Classic Bubonic Outbreak’, publicada en la prestigiosa revista científica PNAS. Para llegar a sus conclusiones han combinado investigación histórica con modelos epidemiológicos y estadística bayesiana a partir de una fuente excepcional: los partes que las autoridades sanitarias elaboraban diariamente, en los que anotaban enfermos, fallecidos, convalecientes y recuperados.

Un parte sanitario de 1820 utilizado para reconstruir la epidemia de peste en el Llevant de Mallorca.

Un parte sanitario de 1820 utilizado para reconstruir la epidemia de peste en el Llevant de Mallorca. / DM

«Esos partes demuestran una modernidad extrema para aquel momento», explica Pujadas-Mora. En pleno 1820, las autoridades recopilaban datos cada día para saber cómo avanzaba la enfermedad. Dos siglos después, esos registros han permitido reconstruir su evolución con herramientas estadísticas actuales.

Los resultados cuestionan la interpretación tradicional de un brote esencialmente bubónico. La letalidad alcanzó aproximadamente el 78% en Son Servera y Capdepera, un porcentaje muy elevado para la peste bubónica y más próximo a las formas neumónica y septicémica sin tratamiento. «Aparte de las picaduras de insectos, hubo un componente elevado de transmisión neumónica o septicémica», explica Puig. El investigador destaca que la estadística permite ahora extraer de aquellos registros información que entonces era imposible conocer: «Tenemos datos diarios de cómo evolucionaba la epidemia y hemos podido aplicar modelos que se utilizan actualmente en epidemiología».

La investigadora Joana Maria Pujadas-Mora.

La investigadora Joana Maria Pujadas-Mora. / DM

La dimensión de la tragedia fue enorme. La peste alcanzó Son Servera, Artà, Capdepera y Sant Llorenç des Cardassar y provocó 2.434 muertes entre una población conjunta de 7.564 habitantes. Son Servera fue el municipio más castigado: de sus 1.684 habitantes, murieron 1.040.

Sin embargo, la enfermedad no consiguió extenderse al resto de Mallorca. Las autoridades establecieron tres cordones sanitarios, con presencia militar y restricciones de movimientos, y posteriormente separaron en campamentos a enfermos y población sana.

El catedrático Pere Puig.

El catedrático Pere Puig. / DM

«Lo tuvieron que hacer muy bien para que la peste no se extendiera», destaca Pujadas-Mora, que considera que aquella experiencia dejó una enseñanza que sigue vigente: «La primera lección es estar preparados y manejar bien la salud pública. Esto sirve para parar una epidemia». El estudio apunta que Capdepera pudo beneficiarse de que la epidemia llegara más tarde, cuando ya existía experiencia sobre cómo contenerla, lo que permitió aislar antes a los infectados y limitar la transmisión.

El trabajo permite además revisar otro relato histórico. Aunque durante mucho tiempo se consideró la peste de Marsella de 1720 como la última gran epidemia de peste europea, hubo brotes posteriores. El de Mallorca de 1820 fue uno de los últimos grandes episodios de peste en Europa occidental.

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