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Reclaman limitar el crecimiento urbanístico en Mallorca ante la "sobreexplotación crónica" de los acuíferos

La Aliança per l’Aigua alerta de que la isla extrae un 8,5% más de agua subterránea de la que tiene asignada y 34 de sus 64 masas superan el límite previsto en el Plan Hidrológico

Embalse de Cúber, desde el puig de l'Ofre.

Embalse de Cúber, desde el puig de l'Ofre. / Redacción Digital

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Palma

Los acuíferos de Mallorca afrontan una situación cada vez más límite por la presión del consumo urbano y residencial. La isla extrae un 8,5% más de agua subterránea de la que tiene asignada por el Plan Hidrológico vigente, según el informe anual 2025 del Observatori de l’Aigua de les Illes Balears, elaborado por la Aliança per l’Aigua. La entidad advierte de que "esta sobreexplotación es crónica" y se produce mientras el uso agrario ya extrae un 15,5% menos de lo que tiene asignado.

La alerta llega después de que el Govern informara de que las reservas hídricas subterráneas de Mallorca habían caído hasta el 39% en julio, siete puntos menos que en junio y por debajo del 41% con el que la Isla terminó agosto de 2025. Ningún julio desde 2016 había dejado las reservas mallorquinas en un nivel tan bajo. Además, Manacor-Felanitx y Migjorn se han incorporado a las zonas en situación de alerta, mientras Es Pla permanece también en alerta y Artà, Palma-Alcúdia y Tramuntana Nord están en prealerta.

En este sentido, 34 de las 64 masas de agua subterránea de Mallorca extraen más de lo que tienen asignado y concentran el 62% de toda el agua que se bombea en la Isla. Es Pont d’Inca, que abastece a Palma y buena parte de su área metropolitana, presenta el mayor desfase: extrae 2,29 hectómetros cúbicos más de los que tiene asignados. Le siguen Sa Vileta (+1,59 hm³), Penyaflor (+1,51), el Pla de Campos (+1,28), Son Talent (+1,23) y Son Real (+1,14). En términos relativos destaca Santanyí, que extrae un 131% más de lo asignado.

El consumo urbano concentra la presión

Por usos, el abastecimiento público representa el 55,6% de todas las extracciones de Mallorca, con 79,88 hm³, mientras el consumo disperso en suelo rústico supone otro 22,4%, con 32,25 hm³. Entre ambos concentran más de tres cuartas partes del agua extraída.

La evolución desde 2011 evidencia el aumento de la presión urbana: el abastecimiento público ha crecido un 6,3% y el consumo disperso un 13,7%, mientras que el uso agrario ha caído un 25,9%, casi diez hectómetros cúbicos. Según la Aliança, el 94% del exceso de extracción en las masas sobreexplotadas corresponde al abastecimiento público y al consumo disperso, mientras el sector agrario extrae por debajo de su asignación.

"El descenso de reservas hídricas subterráneas no es un hecho aislado de este verano, es el resultado de una sobreexplotación crónica de los acuíferos que no se detiene por un crecimiento urbanístico sin límite", ha señalado el portavoz de la entidad, Rafael Tur.

La organización critica además la infrautilización de recursos alternativos. Palma recibió en 2024 solo 5,62 hm³ de agua desalada, el 15,1% de los 37,25 hm³ que suministró la ciudad, mientras 16,04 hm³, el 43%, procedieron de pozos. En el conjunto de Mallorca, las desaladoras de Palma, Andratx y Alcúdia produjeron en 2025 17,92 hm³, el 55,6% de su capacidad nominal.

Pérdidas y restricciones

La Aliança denuncia también las pérdidas de las redes. 41 de los 52 municipios mallorquines con datos superan el 17% de pérdidas que fija el Plan Hidrológico para 2027. Campos encabeza la lista, con un 67,2%, seguido de Esporles (58,7%), Maria de la Salut (52,8%), Artà (52,7%) y Ariany (51,2%).

Mallorca solo reutiliza el 1,6% del agua depurada, dejando 73,38 hm³ anuales sin reincorporar al ciclo. La situación ya ha provocado restricciones: desde el 14 de agosto, Deià corta el suministro los lunes, miércoles y viernes en el hotel La Residencia y varias zonas del municipio, mientras un 35% de su consumo semanal llega en camiones cisterna. En junio, Lloret de Vistalegre tuvo que reducir la presión de la red por la situación crítica de su acuífero.

Ante esta situación, la Aliança reclama "limitar el crecimiento urbanístico, reducir las pérdidas de las redes, aumentar el uso de agua desalada y regenerada y reforzar el control de las extracciones en suelo rústico".

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