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Una biotecnológica de Mallorca logra que el 90% de los animales tratados sobreviva y se recupere de una dosis letal de radiación

La fórmula, desarrollada con investigadores valencianos y catalanes, permite a los animales recuperar sus tejidos y mantiene el efecto de la radioterapia sobre los tumores

Un ensayo con pacientes oncológicos ya ha completado una primera fase con resultados positivos y continúa con más participantes, aunque sus resultados son aún parciales

El doctor de la Universitat de València y asesor científico de CIRCE, José María Estrela (izda.), junto a su equipo.

El doctor de la Universitat de València y asesor científico de CIRCE, José María Estrela (izda.), junto a su equipo. / CIRCE

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Juan A. Moreno

Juan A. Moreno

Palma

Una investigación con participación de la biotecnológica mallorquina CIRCE Health Science ha conseguido que el 90% de los animales tratados sobreviva un año después de recibir una dosis letal de radiación, frente a ninguno de los ejemplares del grupo de control. El estudio, realizado junto a investigadores de la Universitat de València, el Hospital La Fe y la Universitat de Barcelona, se ha publicado en la revista científica Biomedicine & Pharmacotherapy.

Los animales no solo sobrevivieron a la exposición, sino que recuperaron el peso, la producción de células sanguíneas, la función intestinal y la actividad motora. Según Fernando Barrera, CEO y cofundador de CIRCE, se trata de "uno de los resultados de supervivencia a largo plazo frente a dosis de radiación mortal más destacados publicados hasta ahora".

"No solo acaba un año y han sobrevivido, sino que están en buen estado de salud", explica Barrera en declaraciones a Diario de Mallorca, que además destaca que la formulación se administra por vía oral, frente a otros compuestos experimentales que requieren inyecciones.

Activar las defensas naturales

La investigación estudia la denominada resiliencia celular, la capacidad del organismo para defenderse de una agresión y reparar posteriormente los daños. La radiación ionizante rompe estructuras celulares como el ADN y las mitocondrias y genera además un fuerte estrés oxidativo.

Así, la fórmula pretende activar los mecanismos naturales de defensa y reparación del organismo, reforzando las defensas antioxidantes, reduciendo la inflamación y favoreciendo procesos como la autofagia y la mitofagia. "Lo que se ha conseguido con esto es que se activen mucho mejor estas defensas y sistemas de recuperación para regenerar las células y los tejidos", señala Barrera.

Fernando Barrera, CEO y cofundador de la 'biotech' mallorquina CIRCE Scientific.

Fernando Barrera, CEO y cofundador de la 'biotech' mallorquina CIRCE Health Science.. / CIRCE

En este sentido, el catedrático de Fisiología de la Universitat de València y asesor científico de CIRCE, José María Estrela, explica en una entrevista realizada por el responsable de prensa de la compañía, Alberto Fraile, que "una cosa es resistir y otra cosa es, cuando la célula ha sido dañada, poderse reparar". Por lo tanto, el trabajo utiliza la radiación como un modelo de daño celular extremo. Los investigadores relacionan estos mecanismos con procesos que también intervienen en el envejecimiento.

Uno de los principales obstáculos de los compuestos utilizados es que algunas de estas moléculas naturales, como el pterostilbeno, se absorben mal en el organismo. La aportación de CIRCE consiste en aplicar su tecnología de ingeniería de cocristales para mejorar su solubilidad y biodisponibilidad. "Lo que hemos conseguido con la tecnología es que el cuerpo las absorba mucho mejor y, por lo tanto, puedas tener en sangre y en los tejidos los niveles necesarios para que hagan su efecto", explica Barrera.

Protección de los tejidos sanos

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que la formulación no parece proteger las células tumorales frente a la radiación. En los modelos estudiados, la radioterapia mantuvo su eficacia en cáncer de mama triple negativo y, en el caso del glioblastoma, los investigadores observaron incluso una mayor sensibilidad del tumor. Este punto resulta especialmente importante porque uno de los problemas históricos de los radioprotectores es que pueden proteger tanto los tejidos sanos como los cancerosos.

La investigación ya ha dado el salto a pacientes. CIRCE participa en un ensayo clínico dirigido por la Universitat de València y varios hospitales valencianos para estudiar la protección frente a la radiodermatitis provocada por la radioterapia. Barrera asegura que la primera fase del ensayo ya ha terminado y ha ofrecido resultados positivos, aunque el estudio continúa incorporando pacientes. "Ya se ve que los pacientes se recuperan mucho más rápido del daño y en mejores condiciones", afirma.

La empresa prevé que, si los resultados se confirman, una crema destinada a pacientes oncológicos pueda llegar al mercado "dentro de unos meses". Asimismo, más allá de la radiación, CIRCE explora aplicaciones de esta tecnología en envejecimiento y longevidad.

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