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Dos científicos mallorquines de élite destacan el potencial de Baleares "para ser un referente"

Lluís Morey y Toni Celià-Terrassa, que lideran equipos fuera de Mallorca y acaban de obtener las ayudas más prestigiosas de EEUU y Europa, valoran el crecimiento científico de las Islas y proponen reforzar el ecosistema con más inversión, talento y planificación

Lluís Morey (izda.) y Toni Celià-Terrassa (dcha.), dos científicos mallorquines que triunfan en EEUU y Europa.

Lluís Morey (izda.) y Toni Celià-Terrassa (dcha.), dos científicos mallorquines que triunfan en EEUU y Europa. / DM

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Juan A. Moreno

Juan A. Moreno

Palma

Después de años desarrollando su carrera en algunos de los principales centros de investigación del mundo, Lluís Morey y Toni Celià-Terrassa coinciden en que Baleares reúne "condiciones excepcionales" para seguir fortaleciendo su sistema científico. Sin embargo, recuerdan que, pese a contar con grupos y centros de investigación consolidados, Baleares invierte en I+D poco menos del 0,5% de su PIB, frente al 1,4% de la media española, lo que la convierte en la comunidad autónoma con menor inversión relativa de todo el Estado.

A pesar de estar fuera, ambos muestran un gran arraigo a Mallorca. De hecho, Morey y Celià-Terrassa acaban de recibir dos de las ayudas científicas más prestigiosas de Estados Unidos y Europa, respectivamente, pero cuando se les pregunta por ese éxito la conversación termina girando hacia el futuro de la investigación en Baleares. Ambos están convencidos de que el archipiélago "tiene potencial".

Ambos reconocen el trabajo desarrollado durante los últimos años por instituciones como la Universitat de les Illes Balears (UIB), el Instituto de Investigación Sanitaria de Baleares (IdISBa), el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) o el Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC), entre otros centros y grupos de investigación.

Su reflexión parte, precisamente, de esa base. Consideran que existe un ecosistema científico consolidado que todavía puede crecer más mediante una mayor inversión, una estrategia a largo plazo y nuevas fórmulas para atraer y retener talento.

Aunque trabajan en sistemas científicos diferentes, ambos han recorrido trayectorias paralelas. Los dos realizaron parte de su formación en Estados Unidos, mantienen colaboraciones entre sus laboratorios y actualmente lideran equipos que compiten en la primera línea internacional.

"Estamos en un momento muy especial de nuestras carreras. Hemos conseguido financiación que nos sitúa al máximo nivel científico y nos permitirá desarrollar proyectos muy ambiciosos y de alto impacto para los pacientes en los próximos años", resume Celià-Terrassa.

Una oportunidad para Mallorca

"Hay muchos mallorquines haciendo ciencia de primer nivel dentro y fuera de Baleares. Quizá ha llegado el momento de empezar a conectarnos y pensar cómo podemos ayudar", plantea Morey.

Su idea pasa por crear algún tipo de red de investigadores vinculados a las Islas que permita compartir conocimiento, establecer colaboraciones y aportar experiencia a las instituciones. Es decir, buscan contribuir desde la distancia a partir de lo aprendido en universidades y centros internacionales.

Más margen para crecer

Baleares cuenta con grupos y centros científicos competitivos, pero ambos consideran que todavía existe margen para ampliar ese ecosistema. Para Morey y Celià-Terrassa, la diferencia no debe interpretarse únicamente como una carencia, sino también como una oportunidad para seguir creciendo y consolidar los avances logrados durante los últimos años. "No solo hace falta dinero. Hace falta un buen plan. Hay que decidir en qué áreas se quiere apostar, cómo se quiere atraer talento y cómo se gestiona esa inversión", señala Morey.

Celià-Terrassa añade que la clave está en mantener una estrategia política estable y compromiso social. "La ciencia necesita continuidad. Hace falta una estrategia a largo plazo que se mantenga durante muchos años, independiente de los cambios de gobierno", afirma. "Para ello necesitamos que la sociedad balear lo reclame de forma unánime", añade.

En este sentido, los dos investigadores coinciden en que Baleares dispone de recursos para aspirar a un papel mucho más relevante en el ámbito científico. "Mallorca está en un enclave privilegiado. Antes ser una isla podía ser un inconveniente; hoy prácticamente ha dejado de serlo", sostiene Morey.

Ciencia para diversificar la economía

Los investigadores también defienden que una mayor apuesta por la ciencia podría tener efectos positivos sobre el conjunto de la economía balear. "Invertir en ciencia significa generar conocimiento, innovación, empresas y puestos de trabajo", resume Celià-Terrassa.

Ambos apuntan a ámbitos como la biomedicina, la biotecnología o la investigación marina como posibles áreas en las que Baleares podría reforzar su posición, aprovechando tanto el talento existente como su capacidad para atraer investigadores de otros lugares.

"No hablamos de construir grandes fábricas. Hablamos de crear conocimiento, impulsar pequeñas empresas tecnológicas y generar una economía basada en la innovación", explica Morey.

Consideran que el atractivo internacional de Mallorca, unido a una planificación adecuada, permitiría atraer investigadores de primer nivel. "Cada vez que digo que soy de Mallorca, muchos colegas me preguntan por qué no montamos allí un centro de investigación", comenta Morey.

Así, su propuesta pasa por añadir nuevas capacidades y conexiones a un sistema que, consideran, ha avanzado en los últimos años. El reto ahora es consolidar una estrategia científica estable que permita aprovechar el talento existente, atraer nuevas capacidades y convertir la investigación y la innovación en uno de los motores del futuro de Baleares.

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